El gobierno de Irán expresó una fuerte crítica a la decisión de Argentina de declarar como organización terrorista a la Guardia Revolucionaria Islámica, y advirtió que la medida podría generar “responsabilidad internacional” para el Estado argentino.
A través de un comunicado difundido por su cancillería, el régimen iraní calificó la resolución como “ilegal e injustificada” y la consideró una “ofensa imperdonable” hacia su país. Además, sostuvo que la decisión se enmarca en una alineación de la administración de Javier Milei con Estados Unidos e Israel en el actual contexto internacional.
La respuesta iraní evitó referirse a los atentados contra la Embajada de Israel en 1992 y la AMIA en 1994, hechos que forman parte central de los argumentos del Gobierno argentino para avanzar con la medida. Esos ataques, los más graves en la historia del país, dejaron más de 100 muertos y continúan bajo investigación judicial.
Desde Teherán, en cambio, se planteó que la decisión argentina constituye una “intervención en asuntos internos” y una violación del derecho internacional. También se reivindicó el rol de la Guardia Revolucionaria como estructura clave en la defensa del país y en la lucha contra grupos extremistas.
La inclusión de esta fuerza en el registro argentino de organizaciones terroristas habilita sanciones financieras, congelamiento de activos y restricciones operativas, y se suma a otras medidas adoptadas por el Gobierno en línea con su política exterior.
El cruce entre ambos países se da en un escenario global de alta tensión, marcado por conflictos en Medio Oriente, y anticipa un endurecimiento en la relación bilateral.
