El precio internacional del petróleo volvió a registrar un fuerte incremento y el barril de referencia superó los USD 110, impulsado por la escalada del conflicto en Medio Oriente tras los ataques de Irán a instalaciones energéticas en la región. La suba refleja la creciente incertidumbre sobre el suministro global y el riesgo de interrupciones prolongadas.
Según reportes del mercado, el crudo Brent se ubicó en torno a los USD 112 por barril, mientras que el West Texas Intermediate (WTI) también mostró una tendencia alcista, aunque más moderada. La diferencia entre ambas referencias alcanzó niveles no vistos en más de una década, en un contexto de alta volatilidad.
El conflicto se intensificó luego de los bombardeos iraníes contra infraestructuras en países como Arabia Saudita, Emiratos Árabes Unidos y Qatar, en respuesta a ataques previos sobre instalaciones clave en territorio iraní. Este escenario elevó la tensión geopolítica y generó preocupación en los mercados energéticos internacionales.
El impacto ya se siente en Argentina, donde los combustibles acumulan un aumento cercano al 9% en lo que va de marzo. La suba en los surtidores responde al traslado de los mayores costos internacionales, lo que podría sumar presión sobre la inflación en el corto plazo.
Analistas del sector advierten que la tendencia alcista podría sostenerse mientras continúen las hostilidades y no haya señales de distensión. Además, el foco está puesto en el estrecho de Ormuz, un paso estratégico para el comercio global de petróleo, cuya estabilidad resulta clave para evitar mayores disrupciones en el suministro.
En este contexto, también crece la preocupación por el impacto económico global, ya que el encarecimiento de la energía podría afectar tanto a países importadores como a la dinámica inflacionaria a nivel mundial.
