El gobernador de Corrientes, Juan Pablo Valdés, cerró su participación en el evento Argentina Week en Nueva York con un discurso centrado en los supuestos beneficios que traería el futuro gasoducto Chaco–Santa Catalina, una obra que todavía no comenzó y cuyo impacto real en la provincia sigue siendo incierto.
Durante un panel de gobernadores realizado en Nueva York, el mandatario provincial volvió a destacar las oportunidades que, según afirmó, abriría la llegada del gas natural para la producción y la industria correntina. Sin embargo, se trató nuevamente de proyecciones y promesas vinculadas a una infraestructura que aún no está construida.
Promesas de desarrollo que todavía no se concretan
En su exposición, Valdés aseguró que la futura disponibilidad de gas permitiría expandir sectores como la logística, la industria química y la producción alimentaria. También planteó que facilitaría la exportación de productos agroindustriales deshidratados.
El gobernador sostuvo además que el proyecto podría habilitar nuevos negocios energéticos, como la instalación de plantas de GNL o GNC. No obstante, especialistas advierten que ese tipo de inversiones dependen de múltiples factores y requieren infraestructura que hoy Corrientes no posee.
Un proyecto en etapa de anuncios
El gasoducto Chaco–Santa Catalina fue presentado como una obra estratégica para integrar a la provincia a la red energética regional, pero hasta el momento el proyecto permanece en fase de planificación.
A pesar de ello, Valdés insistió en que Corrientes podría convertirse en un nodo energético del NEA si se generan condiciones favorables para la llegada de capitales.
El discurso de las inversiones
En ese sentido, el mandatario volvió a poner el foco en la necesidad de atraer inversiones privadas, al señalar que con “reglas claras y un marco legal adecuado” la provincia podría captar proyectos productivos.
Sin embargo, la realidad energética de Corrientes continúa marcada por la falta de infraestructura clave, mientras el gobierno provincial insiste en promocionar en el exterior obras que todavía no tienen avances concretos.
