El gobierno de Donald Trump aseguró que Estados Unidos cuenta con suficientes recursos militares para sostener su ofensiva contra Irán y defendió el avance de las operaciones que, según el Pentágono, ya golpearon con fuerza la capacidad militar iraní. Autoridades estadounidenses afirmaron que los ataques han reducido significativamente los lanzamientos de misiles y drones desde territorio iraní.
El secretario de Defensa de Estados Unidos, Pete Hegseth, rechazó las versiones que advertían sobre un posible agotamiento del arsenal norteamericano y afirmó que el país puede continuar con la campaña militar “todo el tiempo que sea necesario”. Durante una conferencia de prensa en el Comando Central de Estados Unidos (CENTCOM), en Florida, el funcionario sostuvo que las reservas de armamento defensivo y ofensivo siguen siendo sólidas.
La ofensiva forma parte de la operación militar denominada Operación Epic Fury, iniciada el 28 de febrero en coordinación con Israel. Según el Pentágono, desde entonces Estados Unidos ha atacado más de 2.000 objetivos militares dentro de Irán, incluyendo instalaciones estratégicas, sistemas de defensa aérea y unidades navales.
De acuerdo con datos del CENTCOM, los ataques con misiles balísticos lanzados por Irán se redujeron en un 90% desde el comienzo de la operación, mientras que las ofensivas con drones habrían caído alrededor de un 83%. Las fuerzas estadounidenses también informaron la destrucción o hundimiento de más de 30 embarcaciones iraníes, entre ellas un buque utilizado para operar drones.
Uno de los episodios más destacados fue el hundimiento de la fragata iraní IRIS Dena en aguas internacionales frente a Sri Lanka. Según autoridades locales, el ataque dejó al menos 87 marineros iraníes muertos, en lo que se considera uno de los incidentes navales más graves del conflicto.
En paralelo, el Pentágono comenzó a utilizar bombas guiadas por GPS de menor costo, tras haber debilitado gran parte de las defensas aéreas iraníes en los primeros días de la campaña. Las autoridades también destacaron el despliegue de los drones LUCAS, desarrollados a partir de ingeniería inversa de los drones iraníes Shahed capturados anteriormente.
Funcionarios estadounidenses señalaron que la operación podría extenderse durante varias semanas. Mientras tanto, la Casa Blanca convocó a representantes de grandes empresas de defensa como Lockheed Martin y Raytheon para analizar el aumento de la producción de municiones y reponer los arsenales utilizados en la ofensiva.
Las autoridades iraníes informaron que los bombardeos han dejado más de 1.000 muertos en el país, aunque esas cifras no han sido verificadas de manera independiente. Entre las víctimas mencionadas por Teherán figura el líder supremo iraní, Alí Jamenei, quien habría muerto durante los ataques iniciales del 28 de febrero.
