Titulares

Reacciones divididas en el mundo tras el ataque de EE.UU. e Israel contra Irán

El ataque coordinado de Estados Unidos e Israel contra objetivos en Irán provocó una rápida reacción internacional, con posicionamientos que reflejan la división de la comunidad global frente a una nueva escalada en Medio Oriente.

Desde Rusia, el presidente Vladímir Putin describió la ofensiva como una “peligrosa aventura” que podría derivar en una “catástrofe” regional. La cancillería rusa sostuvo que se trató de un acto de agresión contra un Estado soberano y exigió el cese inmediato de las acciones militares.

En Francia, el presidente Emmanuel Macron advirtió que la escalada es “peligrosa para todos” y solicitó una reunión urgente del Consejo de Seguridad de la Organización de las Naciones Unidas. Además, instó a retomar las negociaciones para reducir las tensiones vinculadas al programa nuclear iraní.

En América Latina, el presidente de Brasil, Luiz Inácio Lula da Silva, expresó “profunda preocupación” y afirmó que la negociación es el único camino viable para la paz. En Colombia, el mandatario Gustavo Petro consideró que la ofensiva fue un error y también reclamó una intervención urgente de la ONU.

En contraste, el primer ministro de Canadá, Mark Carney, respaldó la acción estadounidense y reafirmó el derecho de Israel a defenderse, al tiempo que señaló a Irán como un factor de inestabilidad regional. En la misma línea se pronunció el primer ministro de Australia, Anthony Albanese.

En España, el presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, cuestionó la acción militar unilateral por su impacto en el orden internacional, aunque también expresó críticas hacia el régimen iraní. Desde el Reino Unido, el Ejecutivo llamó a evitar que el conflicto derive en una confrontación regional más amplia.

Otros países europeos, como Suecia, Noruega y Países Bajos, hicieron hincapié en la necesidad de moderación y en el retorno inmediato a la vía diplomática.

En Medio Oriente, el canciller de Omán, Badr Albusaidi, manifestó preocupación por el impacto de la ofensiva en las gestiones de mediación en curso. En Líbano, el primer ministro advirtió que su país no desea verse arrastrado al conflicto, en medio de las tensiones vinculadas a Hezbollah.

Por su parte, China evitó una condena directa, aunque describió la situación como “extremadamente grave y compleja” e instó a la prudencia.

Las reacciones reflejan un escenario internacional dividido, con llamados a la diplomacia por un lado y respaldos explícitos a la ofensiva por otro, en un contexto de creciente tensión regional.

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