El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, declaró que su gobierno podría considerar una “toma de control amistosa” de Cuba, en un contexto de creciente tensión bilateral por las restricciones energéticas impuestas a la isla.
Las declaraciones fueron realizadas en la Casa Blanca antes de un viaje oficial, donde el mandatario sostuvo que Cuba atraviesa “serios problemas” económicos y energéticos. También señaló que el secretario de Estado, Marco Rubio, está involucrado en las gestiones vinculadas a la situación.
El planteo se produce luego de semanas marcadas por restricciones al suministro de crudo hacia la isla y medidas arancelarias a países que comercien petróleo con el gobierno cubano. Días atrás, Washington autorizó bajo ciertas condiciones la reexportación de crudo venezolano hacia Cuba a través del sector privado.
Pedido de excepción humanitaria
En paralelo, el coordinador residente de la ONU en Cuba, Francisco Pichón, solicitó a la administración estadounidense una excepción humanitaria que permita el envío de petróleo y asistencia a la isla. El planteo fue realizado en una conferencia vinculada a la oficina del secretario general de Naciones Unidas, António Guterres.
Pichón advirtió que las restricciones energéticas agravan la crisis económica y social que atraviesa el país y podrían derivar en consecuencias humanitarias más severas.
También el alto comisionado de la ONU para los derechos humanos, Volker Türk, expresó preocupación por el impacto de las sanciones en la población civil y señaló que la escasez de combustible afecta servicios esenciales como salud, alimentación y suministro eléctrico.
Contexto regional
Las declaraciones de Trump se dan además tras un operativo marítimo reciente en el que fuerzas cubanas interceptaron una embarcación procedente de Florida, hecho que incrementó la tensión diplomática.
Por su parte, el presidente cubano, Miguel Díaz-Canel, encabezó ejercicios de defensa en la isla y convocó a reforzar la preparación militar ante el escenario internacional actual.
La situación bilateral continúa evolucionando en un escenario marcado por sanciones económicas, reclamos humanitarios y declaraciones políticas que mantienen en alerta a la región.
