El fallecimiento de Sandra Mendoza, histórica dirigente del Partido Justicialista chaqueño, generó conmoción en el ámbito político nacional y provincial. La noticia fue confirmada en el Senado por la legisladora Juliana Di Tullio, quien interrumpió el debate por la reforma laboral para comunicar la pérdida y solicitar un minuto de silencio en su homenaje.
Mendoza, de 60 años, permanecía internada en una clínica privada de la Ciudad de Buenos Aires tras atravesar un cuadro de salud delicado. Según trascendió, sufrió una lesión en las vértebras que le provocó daños en la médula espinal. A esa situación se sumaron complicaciones vinculadas a una diabetes de larga data, que agravaron su estado clínico en los últimos días.
De acuerdo con fuentes cercanas citadas por medios nacionales y provinciales, la dirigente estuvo varios días sin aplicarse la insulina necesaria, lo que habría profundizado el deterioro de su salud. Pese a los esfuerzos médicos y el acompañamiento de su familia, no logró recuperarse.
Nacida el 20 de abril de 1963 en Presidencia Roque Sáenz Peña, Mendoza era kinesióloga egresada de la Universidad Nacional del Nordeste y comenzó su militancia en la Juventud Universitaria Peronista. A lo largo de más de tres décadas desarrolló una extensa trayectoria política: fue diputada provincial, ministra de Salud del Chaco en 2007 y diputada nacional por el Frente para la Victoria, banca que renovó en 2013.
Durante su paso por el Congreso impulsó proyectos vinculados a la protección de la infancia, la incorporación del femicidio al Código Penal y la ampliación de derechos sociales. También mantuvo una activa participación en movimientos de mujeres y espacios de militancia peronista.
Tras conocerse su muerte, referentes de distintos espacios políticos expresaron su pesar y destacaron su compromiso con la función pública y su influencia en la vida institucional del Chaco.
