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Preocupación sanitaria en el sur de Brasil: aumentan los casos de gastroenteritis en zonas turísticas

Florianópolis y otras localidades del estado brasileño de Santa Catarina atraviesan un nuevo pico de casos de gastroenteritis durante la temporada de verano, una situación que se repite año tras año y que afecta tanto a residentes como a turistas. Según datos oficiales, ya se notificaron más de 10.600 casos vinculados principalmente al consumo de agua contaminada, alimentos en mal estado y al contacto con playas que no están aptas para el baño.

Las autoridades sanitarias locales informaron que varias zonas costeras fueron clasificadas como no aptas debido a la presencia de bacterias, entre ellas distintas cepas de Escherichia coli, además de virus que provocan infecciones gastrointestinales. La contaminación alcanza no solo al mar, sino también al agua utilizada para beber, cocinar e higienizarse, lo que incrementa el riesgo de contagio.

La gastroenteritis provoca inflamación del estómago y los intestinos y se manifiesta con síntomas como vómitos, diarrea, fiebre, dolor abdominal y malestar general. En la mayoría de los casos el cuadro se resuelve en pocos días, pero los especialistas advierten sobre el riesgo de deshidratación, especialmente en niños y adultos mayores.

Oscar Atienza, médico y magíster en Salud Pública, explicó que el brote está directamente relacionado con deficiencias en la higiene y el tratamiento de residuos. “El patógeno está identificado y es una bacteria que se encuentra en la materia fecal. El agua contaminada y la falta de controles adecuados explican el aumento de casos”, señaló. Además, remarcó que la llegada masiva de turistas presiona los sistemas sanitarios y de saneamiento, generando un impacto directo en la calidad del agua.

Desde el punto de vista de la salud pública, las autoridades distinguen entre los contagios producidos por alimentos y los vinculados al agua. Mientras que los primeros pueden prevenirse con mayor control en la manipulación y cocción, la contaminación del agua corriente y del mar requiere intervenciones estructurales y políticas públicas sostenidas, ya que no puede resolverse con medidas individuales.

Como prevención, los especialistas recomiendan consumir únicamente agua embotellada, evitar el hielo de origen desconocido, extremar la higiene de manos, lavar correctamente frutas y verduras y no ingerir alimentos preparados en la playa sin garantías sanitarias. También se aconseja consultar al médico ante la aparición de síntomas y evitar la automedicación.

En este contexto, el Instituto Ambiental de Santa Catarina mantiene actualizado un mapa interactivo que permite conocer en tiempo real el estado de las playas, indicando cuáles son aptas, no aptas o se encuentran bajo evaluación. Las autoridades advierten además que, tras lluvias intensas, es recomendable evitar el baño en el mar durante al menos 24 a 48 horas, ya que las precipitaciones arrastran residuos y materia fecal hacia la costa.

La situación vuelve a encender alertas en uno de los destinos turísticos más elegidos del verano, y refuerza la necesidad de controles sanitarios más estrictos para evitar que los brotes se repitan cada temporada.

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