Aprovechando el receso estival, La Libertad Avanza dilata la conformación de algunas comisiones bicamerales del Congreso, una decisión que genera inquietud en sectores de la oposición pero que, según el oficialismo, responde a una estrategia política: identificar quiénes son sus aliados confiables de cara a las sesiones extraordinarias previstas a partir del 2 de febrero.
Desde el entorno libertario aseguran que la demora no es casual. Señalan que en experiencias recientes el Gobierno otorgó espacios de poder a legisladores que luego no acompañaron iniciativas clave. En ese contexto, sostienen que no existe urgencia en avanzar con el armado de comisiones sensibles y que cualquier movimiento anticipado podría complicar futuras votaciones.
En los pasillos del Congreso reconocen que la integración de determinadas bicamerales suele ser fuente de tensiones internas entre diputados y senadores, así como entre bloques aliados y opositores. Comisiones como la de Trámite Legislativo, encargada de analizar los DNU, la de Inteligencia o la Mixta Revisora de Cuentas concentran especial interés por su peso político y su capacidad de incidir en la agenda institucional.
Legisladores dialoguistas admiten que avanzar ahora en esos armados implicaría abrir disputas difíciles de administrar, con enojos inevitables y costos políticos para un oficialismo que busca llegar fortalecido a las sesiones extraordinarias. En ese marco, consideran que el Gobierno prioriza preservar margen de maniobra antes que acelerar definiciones.
La bicameral de Inteligencia aparece nuevamente como uno de los espacios más disputados. Históricamente, su control ha generado fuertes pujas entre ambas cámaras, no solo por su rol estratégico sino también por el manejo de información sensible, lo que la convierte en un ámbito codiciado por dirigentes que buscan mantener visibilidad política.
Otra comisión clave es la de DNU, donde el kirchnerismo supo capitalizar la falta de funcionamiento como una herramienta política. La actual estrategia del Ejecutivo, sin embargo, apunta a no ceder terreno y a evitar escenarios que puedan limitar su capacidad de acción durante el período extraordinario.
Con este panorama, La Libertad Avanza planea aguardar la convocatoria formal a extraordinarias para definir si avanza o no con la conformación de las comisiones que quedaron pendientes en diciembre. La consigna es reducir al mínimo los movimientos y evaluar con cautela los respaldos reales dentro del Congreso.
Desde el oficialismo reconocen que algunos bloques redujeron su representación pero continúan siendo considerados aliados, mientras que otros prometen apoyos que luego no se reflejan en los votos. En un Congreso fragmentado y con tensiones latentes, el armado de comisiones se convirtió en una herramienta más para medir fuerzas y anticipar escenarios legislativos.
