El presidente de la Asamblea Nacional de Venezuela, Jorge Rodríguez, anunció este jueves la liberación de “un número importante” de presos políticos, en lo que definió como un gesto orientado a la búsqueda de la paz y la estabilidad institucional del país. Según indicó, los procesos de excarcelación comenzaron a ejecutarse de manera inmediata e incluyen a personas venezolanas y extranjeras detenidas por razones políticas.
“El gobierno bolivariano, junto a las instituciones del Estado, ha decidido la puesta en libertad de un número importante de personas (…) considérese este gesto como un aporte a la paz y a la prosperidad de la república”, expresó Rodríguez durante un discurso público. El anuncio se produce cinco días después de la operación estadounidense en Caracas que derivó en la captura de Nicolás Maduro, quien enfrenta cargos internacionales por narcoterrorismo.
De acuerdo con datos del Foro Penal, al menos 863 personas permanecen encarceladas o bajo persecución por motivos políticos en Venezuela. Su director, Alfredo Romero, sostuvo que la liberación parcial es insuficiente y reclamó una amnistía general, aunque aclaró que ello no debe implicar impunidad en casos de crímenes de lesa humanidad.
En la misma línea, la Plataforma Unitaria Democrática, principal coalición opositora, exigió que la excarcelación sea total y esté acompañada por otras medidas urgentes, como el cese de la represión y el desarme de grupos irregulares. “No puede hablarse de una transición democrática mientras estas acciones no se lleven a cabo”, advirtió el espacio en un comunicado.
Organizaciones de derechos humanos como Provea reiteraron que la liberación de algunos detenidos no alcanza para garantizar justicia ni reparación. La ONG volvió a denunciar la existencia de torturas sistemáticas, detenciones arbitrarias y condiciones inhumanas en centros de detención como El Helicoide, El Rodeo, Las Crisálidas y Tocorón, y reclamó mecanismos efectivos de rendición de cuentas.
En paralelo, el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, afirmó que el chavismo inició el cierre de un centro de torturas en Caracas tras la caída de Maduro, y volvió a describir al exmandatario como responsable de graves violaciones a los derechos humanos. Desde distintos sectores internacionales advirtieron que la credibilidad del proceso de transición dependerá de que las liberaciones no sean selectivas y se avance en políticas integrales de verdad y justicia.
