Titulares

Milei chocó con Lula por su respaldo a una eventual intervención de Estados Unidos en Venezuela

El presidente Javier Milei protagonizó un fuerte cruce con su par de Brasil, Luiz Inácio Lula da Silva, durante la Cumbre del Mercosur realizada en Foz de Iguazú, luego de manifestar su apoyo explícito a la presión —e incluso a una eventual intervención— de Estados Unidos sobre Venezuela. Lula, en cambio, advirtió que una acción militar sería “una catástrofe” y se ofreció como mediador para evitar una escalada del conflicto.

En un discurso de marcado tono ideológico, Milei cuestionó duramente al Mercosur, reclamó una “reforma integral” del bloque para flexibilizar los acuerdos comerciales, pidió avanzar de inmediato con el tratado con la Unión Europea y avaló la injerencia estadounidense en la crisis venezolana. Desde la perspectiva del mandatario argentino, el gobierno de Nicolás Maduro constituye una “dictadura atroz e inhumana” y el tiempo de los “acercamientos tímidos” se agotó.

“La Argentina saluda la presión de los Estados Unidos para liberar al pueblo venezolano”, sostuvo Milei ante los jefes de Estado, e instó al resto del bloque a acompañar esa postura. También reclamó la liberación de presos políticos y del ciudadano argentino Nahuel Gallo, detenido en Venezuela.

Las declaraciones del Presidente argentino contrastaron de forma directa con la posición de Lula da Silva. El mandatario brasileño alertó sobre las consecuencias humanitarias y políticas de una intervención armada y recordó que la presencia militar de una potencia extrarregional en Sudamérica podría sentar un precedente peligroso. En ese marco, anunció que evalúa retomar contactos diplomáticos con Washington para impulsar una salida negociada. “Una intervención armada en Venezuela sería una catástrofe”, remarcó.

La cumbre estuvo atravesada por un clima de tensión y frialdad entre los principales socios del bloque. No hubo almuerzo de camaradería ni reuniones bilaterales, y la tradicional foto de familia frente a las Cataratas del Iguazú expuso la fragmentación interna del Mercosur. El saludo entre Milei y Lula volvió a ser distante, mientras que el presidente argentino solo mostró gestos de cercanía con su par paraguayo, Santiago Peña.

Tras el encuentro, Milei firmó una declaración conjunta con otros mandatarios para exigir el “restablecimiento del orden democrático” en Venezuela. El documento no contó con el aval de Brasil ni de Uruguay y evitó cualquier mención al rol de Estados Unidos, lo que profundizó las diferencias dentro del bloque.

En paralelo, el Presidente volvió a cuestionar la razón de ser del Mercosur y afirmó que el proceso de integración “no cumplió ninguno de sus objetivos centrales”. Señaló la falta de un mercado común efectivo, la baja del comercio intrazona y la ausencia de coordinación macroeconómica. En ese sentido, defendió la flexibilización del arancel externo común y reiteró su intención de avanzar hacia tratados de libre comercio bilaterales, en especial con Estados Unidos.

El cruce con Lula dejó en evidencia no solo las diferencias sobre Venezuela, sino también dos visiones opuestas sobre el rol del Mercosur y la estrategia de inserción internacional de la región, en un contexto de creciente polarización política.

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