El peronismo bonaerense atraviesa una nueva escalada de tensión interna. El sector que responde a Cristina Fernández de Kirchner avanza en la disputa con el gobernador Axel Kicillof por la vicepresidencia primera del Senado provincial, un cargo estratégico por su ubicación en la línea de sucesión del Poder Ejecutivo, detrás del gobernador y la vicegobernadora.
Tras la renovación legislativa de la semana pasada, quedaron vacantes cuatro vicepresidencias en la Cámara alta. En ese escenario, el kirchnerismo busca acelerar la definición y presiona para que el tema sea tratado la próxima semana. Once senadores alineados con Cristina Kirchner solicitaron formalmente a la vicegobernadora Verónica Magario que convoque a sesión para el martes 16 de diciembre, fecha en la que también sesionará la Cámara de Diputados bonaerense.
En la nota enviada, los legisladores argumentaron la urgencia de tratar dos proyectos del Poder Ejecutivo —la creación de un Centro de Industria Farmacéutica y la Empresa Bonaerense de Emergencias en Salud— que ya cuentan con media sanción y podrían perder estado parlamentario si no se debaten. Sin embargo, el punto que concentra mayor expectativa es la elección de autoridades del Senado, en particular la vicepresidencia primera.
El kirchnerismo impulsa para ese cargo al senador Mario Ishii, una figura promovida por Cristina Kirchner con el argumento de ampliar la representación del espacio mediante un dirigente con experiencia ejecutiva. Del otro lado, el sector que responde a Kicillof propone a la senadora Ayelén Durán, por la Sexta sección electoral. La semana pasada no hubo acuerdo y se había planteado postergar la definición para comienzos de 2026, pero el cristinismo decidió acelerar los tiempos.
El pedido de sesión lleva las firmas de once senadores vinculados a La Cámpora, Nuevo Encuentro y al kirchnerismo territorial, lo que representa cerca del 45% del bloque peronista en el Senado. La bancada, además, aún no definió quién será su presidente. Aunque el nombre de Sergio Berni aparece como una opción con cierto consenso interno, no cuenta con el respaldo del sector alineado con el gobernador.
Desde el entorno de Kicillof aseguran que el mandatario no se involucrará directamente en la interna legislativa, pero admiten que considera clave que la vicepresidencia primera esté en manos de alguien de su confianza, dado su rol institucional en eventuales ausencias simultáneas del gobernador y la vicegobernadora.
La disputa en el Senado se superpone con otro frente de conflicto: la conducción del Partido Justicialista bonaerense. El mandato de Máximo Kirchner como presidente del PJ vence el 18 de diciembre y, ante la presión del kicillofismo para disputar el liderazgo partidario, el dirigente convocó al Consejo del PJ para el viernes en Malvinas Argentinas. Allí se analizará una prórroga de su mandato hasta febrero o marzo, mientras se define si habrá internas o una lista de unidad.
En ese contexto, el kirchnerismo y el axelismo cruzan acusaciones sobre el control de los espacios de poder y la estrategia futura del peronismo bonaerense, en una interna que promete profundizarse durante el verano.
