La crisis que atraviesa el Teatro Municipal de Goya —el teatro en funcionamiento más antiguo del país y Monumento Histórico Nacional— llegó a su punto más grave: el emblemático edificio quedó cerrado y en pleno desmantelamiento tras fracasar las negociaciones entre la familia Olivetti, dueña del inmueble, y el Municipio por el valor del alquiler.
La falta de acuerdo derivó no solo en la interrupción total de actividades, sino también en el retiro de cartelería, mobiliario y elementos escenográficos por parte del personal municipal. En paralelo, vecinos registraron a obreros trabajando en la remoción de sectores de la fachada, una imagen que encendió todas las alarmas en la comunidad artística local y provincial.
Actores, bailarines, docentes y gestores culturales expresaron un rechazo inmediato y convocaron a un abrazo simbólico para este lunes 1 de diciembre a las 20, con el objetivo de frenar lo que consideran un daño irreparable al patrimonio de Goya. “Un abrazo, un aplauso para poder recuperarlo. Que el arte nos encuentre”, expresa la convocatoria difundida en redes.
El Teatro Solari —denominado así desde 1949— es una joya arquitectónica inaugurada en 1879 y proyectada por el inmigrante Tomás Mazzanti, con diseño del arquitecto Francisco Pinaroli. Su construcción incluyó materiales importados de Europa y maderas de Canadá, y su sala de 600 butacas albergó a artistas nacionales e internacionales durante más de un siglo.
Hoy el temor es concreto: que un desacuerdo económico termine condenando al cierre definitivo de uno de los símbolos culturales más importantes de Corrientes. Mientras se espera una definición, crece la preocupación por el destino de un edificio único que forma parte de la identidad histórica y artística de Goya.
