Titulares

Gustavo Valdés elige quedarse en Corrientes y se baja de la pelea por la presidencia de la UCR

A dos semanas del plenario nacional que definirá al sucesor de Martín Lousteau, Gustavo Valdés empezó a correrse de la disputa por la conducción del radicalismo. El gobernador saliente de Corrientes confirmó que su prioridad será sostener el control político en su provincia, justo en plena transición hacia el mandato de su hermano Juan Pablo.

“Mi intención es trabajar por Corrientes y ver qué es lo que tenemos que hacer”, afirmó Valdés, dejando en claro que no está dispuesto a asumir el desafío de liderar a un radicalismo atravesado por tensiones internas y por el impacto político de la ola violeta que impuso Javier Milei.

Un liderazgo provincial que no se trasladará al partido

Valdés era uno de los nombres fuertes para presidir el Comité Nacional: fue el único gobernador radical que derrotó a La Libertad Avanza en ambos turnos electorales de 2025 y el único mandatario de Provincias Unidas con un triunfo claro en su territorio. Sin embargo, pese al empuje de sectores internos, él mismo se encargó de bajar su candidatura.

El correntino asumirá como senador provincial el 10 de diciembre mientras su hermano ocupará la gobernación con el 52% de los votos. Ese proceso de transición ya ocupa todo su eje estratégico. En su entorno remarcan que hace tiempo viene avisando que no quiere cargar con la conducción nacional de un partido dividido y sin liderazgos consolidados.

Un radicalismo sin conducción y mirando a los gobernadores

La UCR enfrenta un dilema: ninguno de los cinco gobernadores boinablanca parece dispuesto a encabezar el Comité Nacional. Además de Valdés, también se desmarcaron Alfredo Cornejo, Leandro Zdero, Maximiliano Pullaro y Carlos Sadir. La conducción se encamina, así, a una negociación que reparta cargos y evite un conteo de votos que exponga la fractura interna.

Incluso surgieron nombres históricos de la estructura partidaria, pero uno a uno fueron descartados. Mario Negri, sugerido en algunos pasillos, quedó fuera por una cuestión técnica: es delegado ante la Convención Nacional y no puede integrar el Comité.

Milei, el factor que incomoda a la UCR

La figura del Presidente atraviesa cualquier decisión. En el partido nadie quiere romper puentes con la Casa Rosada: los gobernadores necesitan preservar financiamiento y estabilidad para sus gestiones locales y para proyectarse hacia 2027. Por eso, la posibilidad de una postura abiertamente opositora quedó descartada.

Mientras Provincias Unidas intenta ordenar su bloque en Diputados y definir su estrategia frente al oficialismo libertario, el radicalismo atraviesa una etapa de indefinición. Con Valdés ya fuera de la puja, crece la sensación de que nadie quiere hacerse cargo del costo político de conducir un partido debilitado, dividido y sin rumbo claro.

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