La CGT llegará a la última reunión del Consejo de Mayo con una posición más firme y con un reclamo central: debatir primero el rumbo económico del Gobierno antes de cualquier modificación en las leyes laborales. Así lo anticipó Gerardo Martínez (UOCRA), quien alertó sobre el impacto del actual esquema en la producción, las pymes y el empleo.
Según el dirigente sindical, el modelo económico aplicado por la administración nacional está dejando a miles de trabajadores en situación de precariedad, mientras empresas de distintos tamaños reducen su actividad o directamente cierran. Como ejemplo, mencionó el caso de la fábrica de ollas Essen, que anunció que importará cerca del 80% de sus productos desde China, desplazando su producción local.
Martínez insistirá además en el rechazo a la reforma laboral que el Gobierno impulsa para ser debatida en sesiones extraordinarias. Aunque el ministro del Interior, Diego Santilli, aseguró días atrás que habría una instancia de diálogo con el sindicalismo, la CGT afirma que nunca fue convocada y crece el malestar frente a un proyecto cuyo contenido ―según los trascendidos― afectaría derechos laborales y la estructura gremial.
Desde el oficialismo señalan que las negociaciones estarán a cargo del propio Santilli, del titular de Diputados Martín Menem y de Eduardo “Lule” Menem. Sin embargo, la falta de avances encendió las alarmas en la central obrera. Jorge Sola, dirigente de seguros, ya advirtió que sin diálogo “el Gobierno chocará con la misma pared de siempre”.
La discusión se da además en un contexto de negociaciones abiertas entre la Casa Rosada y los gobernadores, que podrían condicionar el tratamiento del paquete laboral y del resto de las reformas que el Ejecutivo busca impulsar antes de fin de año.
