Titulares

El plan de Patricia Bullrich como futura jefa del Senado

Antes incluso de jurar como senadora, Patricia Bullrich ya comenzó a conducir la estrategia parlamentaria del oficialismo en la Cámara alta. Respaldada por Javier y Karina Milei, mantiene su estructura de Seguridad bajo el mando de Alejandra Monteoliva y se mueve con autonomía para ordenar al bloque libertario, sumar nuevos aliados y contener a los gobernadores que resultan clave para la gobernabilidad del Presidente.

En su nuevo rol, Bullrich busca limitar el margen de acción institucional de Victoria Villarruel, con quien mantiene una relación políticamente tensa. Ya alineó a los senadores propios, negoció apoyos y avanzó en acuerdos dentro de la Comisión de Asuntos Constitucionales. Al mismo tiempo, se prepara para retomar la rosca legislativa después de una gestión ejecutiva marcada por disciplina, verticalismo y un discurso de mano dura que dejó huellas tanto en Seguridad como en su vínculo con las bases libertarias.

El respaldo del oficialismo convive con críticas de sus antiguos socios del PRO. Mauricio Macri la responsabilizó por la ruptura partidaria y María Eugenia Vidal cuestionó a quienes migraron hacia el espacio libertario. Bullrich, sin embargo, se muestra fortalecida y refrendada por los Milei, que confirmaron la continuidad de Monteoliva y le cedieron amplio margen de maniobra. Su estilo se vio reflejado en decisiones recientes: denunció penalmente a Rodolfo Aguiar, defendió su protocolo antipiquete y celebró haber dejado su firma en los DNI impresos durante su breve control del Renaper.

En el plano parlamentario, Bullrich avanza sobre la arquitectura del Senado. Teje alianzas con Luis Juez, Juan Carlos Pagotto y otros referentes clave, garantiza el retorno de legisladores díscolos a La Libertad Avanza y trabaja en la construcción de un interbloque estable que podría alcanzar 34 senadores, sumando libertarios, radicales afines y los últimos restos del PRO. La estrategia incluye la defensa de la senadora electa María Emilia Villaverde, cuestionada por causas judiciales en Estados Unidos y convertida en prioridad absoluta del oficialismo.

La ministra también mantuvo reuniones con Villarruel, que obsequió a cada nuevo legislador un kit simbólico con Constitución, reglamento y vino. Queda pendiente la definición del despacho que ocupará Bullrich, una señal política que marcará el equilibrio de poder interno. Su jefe de Gabinete, Carlos Manfroni, y Fernando Soto —figura influyente en Seguridad— podrían acompañarla en el desembarco al Senado, reforzando su estructura.

Mientras coordina la comunicación del bloque y ordena vocerías, Bullrich bajó una instrucción clave: proteger a los gobernadores aliados, fundamentales para garantizar los votos necesarios en las reformas que el Ejecutivo busca sancionar. Con dos semanas de trabajo antes de asumir formalmente, ya dejó claro que su rol será central en la arquitectura del poder legislativo que viene.

Deja un comentario

Descubre más desde DIARIO CORRIENTES

Suscríbete ahora para seguir leyendo y obtener acceso al archivo completo.

Seguir leyendo