El 38° Encuentro Plurinacional de Mujeres y Disidencias irrumpió en Corrientes con una potencia que contrastó de lleno con la realidad provincial: miles de participantes llegaron para exigir políticas públicas que el gobierno de Gustavo Valdés viene recortando sistemáticamente. Mientras la ciudad se colmaba de talleres, marchas y demandas urgentes, la administración provincial brilló por su ausencia y por su historial de retrocesos.
Durante tres días, más de 70.000 mujeres y diversidades ocuparon escuelas, plazas y universidades para debatir, visibilizar violencias y denunciar un escenario de abandono estatal. El marco fue contundente: un anfiteatro Cocomarola colmado, una marcha masiva contra travesticidios y femicidios, y un documento de apertura que apuntó directamente a los gobiernos que “desmantelan políticas y sostienen impunidades”.
En Corrientes, la crítica tuvo destinatario inmediato. El gobierno de Valdés permitió el desarrollo del Encuentro pero no garantizó políticas activas: el cierre de programas provinciales, la falta de recursos en áreas de género y la ausencia de dispositivos de contención dejan expuestas a miles de mujeres y diversidades. “Venir a Corrientes es poner una bandera contra quienes promueven discursos de odio y recortan derechos”, advirtieron desde la organización.
Las cifras son estremecedoras: en lo que va del 2025 se registraron 210 víctimas de violencia extrema en el país; en la provincia, organizaciones feministas señalan un aumento de casos sin respuesta estatal. Corrientes no cuenta con infraestructura suficiente, ni equipos interdisciplinarios, ni recursos básicos para acompañar a quienes atraviesan situaciones de violencia.
Mientras tanto, el Encuentro levantó una agenda monumental de 116 talleres en escuelas y en la UNNE, donde se discutieron desde trata de personas y violencia machista hasta salud, trabajo, ESI y deporte. Todo sostenido por una organización autogestiva que funcionó como contracara de un gobierno provincial que se repliega mientras la demanda social crece.
Las actividades continuarán hoy con marchas y asambleas, y cerrarán mañana con un documento final que, se anticipa, será un llamado urgente a un Estado que deje de mirar para otro lado. Porque en Corrientes, mientras miles construyen colectivamente, sigue gobernando una administración que retrocede sobre derechos básicos.
