La expresidenta Cristina Fernández de Kirchner volvió a encender la polémica al denunciar públicamente que algunos de los imputados en la causa Cuadernos fueron “torturados” para convertirse en testigos arrepentidos. En una publicación explosiva en redes sociales, CFK habló de “extorsión, tortura blanca y persecución política” y calificó el caso como una “agenda judicial para distraer al pueblo”.
“A los llamados ‘arrepentidos’ habría que llamarlos ‘extorsionados’… y algunos, directamente, torturados”, escribió la exmandataria. Según su relato, uno de los detenidos habría sido aislado en una celda sin ventanas, bajo un reflector encendido las 24 horas, filmado permanentemente y sin contacto humano. “Esa combinación de luz perpetua, vigilancia y soledad es lo que llaman tortura blanca”, aseguró.
Cristina citó como prueba el testimonio del abogado Roberto Herrera, quien contó que su defendido estuvo “28 días encerrado, sin saber si era de día o de noche, bajo un reflector constante y filmado todo el tiempo” antes de aceptar declarar como testigo colaborador.
La exvicepresidenta fue más allá: “Esto ya no es lawfare, es persecución política con métodos propios de las dictaduras. Niveles de coacción contra ciudadanos nunca vistos en democracia”.
Además, apuntó directamente contra el fiscal Carlos Stornelli, a quien acusó de haber “escrito el guion del circo judicial” y de “extorsionar y torturar a los acusados para que dijeran lo que él quería”. “Es el mismo que fue procesado por asociación ilícita y extorsión, pero la Corte lo salvó”, lanzó CFK.
La líder kirchnerista también vinculó el caso con el contexto económico actual: “La reapertura acelerada de los Cuadernos truchos no tiene nada que ver con la Justicia… es distracción: si no hay pan, que haya circo”. Y cerró su mensaje con un dardo al gobierno de Milei: “Bessent ya confesó que prestarle a Milei fue un gran negocio para EE.UU. No es economía: es colonialismo financiero con cómplices locales”.
