El Gobierno nacional avanzó en su primera gran apuesta legislativa tras las elecciones: la reforma laboral. La iniciativa, presentada por la diputada Romina Diez (LLA) y acompañada por José Luis Espert y otros legisladores libertarios, propone una reestructuración profunda de la Ley de Contrato de Trabajo, con ejes en la flexibilidad, la extensión horaria y la reducción de costos empresariales.
Entre los puntos centrales se destacan la posibilidad de ampliar las jornadas laborales hasta 12 horas, fragmentar las vacaciones a decisión del empleador y limitar los intereses y honorarios en juicios laborales.
Además, el proyecto introduce nuevos regímenes de incentivos al empleo formal, con beneficios fiscales para empresas que contraten trabajadores registrados, y contempla la suspensión y posterior baja de planes sociales para quienes consigan empleo formal.
Las modificaciones también afectan el régimen de licencias por enfermedad, endureciendo los controles médicos, y redefinen el concepto de remuneración, al permitir el pago de más beneficios de forma no remunerativa, lo que impacta en los aportes y cálculos indemnizatorios.
