A solo cuatro días de las elecciones legislativas, Fuerza Patria intensifica su estrategia de polarización con el Gobierno nacional y busca consolidar una disputa de fondo entre dos modelos de país. Con un optimismo contenido, el peronismo cree estar en condiciones de hacer una buena elección en varios distritos clave, aunque reconoce que el escenario es competitivo y fragmentado.
La Cámara Nacional Electoral resolvió que los resultados se difundan por provincia y no de forma unificada a nivel nacional, lo que fue leído como una victoria simbólica por el peronismo, que sostiene que esa metodología refleja mejor la representatividad territorial de cada fuerza.
En las filas de Fuerza Patria confían en obtener triunfos en Tucumán, Catamarca, La Rioja, Formosa, La Pampa y Buenos Aires, mientras que proyectan una pelea voto a voto en Chaco, Santa Fe, Entre Ríos, Río Negro y Santa Cruz. En Santiago del Estero, en tanto, prevén que se mantenga el dominio del oficialismo provincial aliado al PJ.
“Hace cinco meses no pensábamos estar en esta situación competitiva”, admitió un dirigente del interior, al reconocer que el año comenzó cuesta arriba para la oposición. La caída en la imagen del Gobierno tras los escándalos por corrupción, el caso Espert y los tropiezos en las elecciones provinciales desdobladas reconfiguraron el tablero político y devolvieron al peronismo una expectativa que parecía perdida.
El comando electoral, encabezado por Cristina Kirchner, Axel Kicillof y Sergio Massa, ordenó concentrar los esfuerzos en movilizar el voto y garantizar una alta participación, especialmente en la provincia de Buenos Aires, donde se concentra el 40% del padrón.
El mensaje que bajan los referentes es claro: “Hay que explicar hasta el cansancio cómo se vota con la Boleta Única de Papel y militar el voto hasta el último minuto”.
En cada distrito, los dirigentes repiten el mismo argumento: la única opción capaz de ponerle un límite a Javier Milei es Fuerza Patria. Sobre esa base se construyó un discurso de contraste entre dos visiones opuestas del país. “Es una disputa de modelos, y representamos dos proyectos antagónicos”, repiten en el kirchnerismo.
Aunque aún pesa el desgaste de la gestión de Alberto Fernández, el peronismo confía en que el descontento por la pérdida del poder adquisitivo y las políticas de ajuste impulsadas por el Gobierno libertario terminen inclinando la balanza a su favor en varios distritos clave.
