“Si en Buenos Aires no te ponés rodilleras, no te mandan la obra”, dijo el gobernador —y suena a excusa para tapar vacíos en gestión
El gobernador Gustavo Valdés reapareció ayer en Radio Sudamericana con un tono que mezcló reproche y pedido de privilegios: apuntó con dureza al Gobierno nacional por la distribución de recursos y aseguró que Corrientes debe “ponerse a pelear” para conseguir lo que le corresponde. Sin embargo, las críticas del mandatario no disimularon la sensación de incapacidad para gestionar o garantizar resultados concretos para la provincia.
Valdés admitió que la provincia está “más ajustada que antes” y, a la vez, reivindicó los incrementos salariales locales. Pero buena parte de su entrevista giró en torno a un mismo mensaje: la culpa está en Buenos Aires. “El que gastó mal la plata fue el Gobierno nacional y digo los gobiernos nacionales”, lanzó, y sumó una metáfora contundente: “Si en Buenos Aires no te ponés rodilleras, no te mandan la obra”. La frase, lejos de ser una autocrítica, puede leerse como un intento de deslindar responsabilidades.
Promesas sin fechas ni certezas
Sobre obras clave, como el segundo puente Chaco–Corrientes, Valdés dijo que “hay crédito habilitado en el BID” y que “si hay voluntad política, hay llamado a licitación”. No precisó plazos ni interlocutores concretos: reclamó participación público-privada y subsidios, pero no aportó un plan provincial que garantice la ejecución. Esa indefinición alimenta el escepticismo de los sectores que esperan obras terminadas y no discursos.
Más llamativa aún fue la queja por la retención de fondos: Valdés sostuvo que la Nación “entregaba responsabilidades y se quedaba con la plata”, pero la propia provincia reconoce límites presupuestarios —“reduce el margen de maniobra y de obras a futuro”, dijo— que no se compensan con exigencias retóricas a Buenos Aires. Es decir: el reclamo es permanente, pero la propuesta para resolverlo, escasa.
Defensa corporativa y guiños electorales
El gobernador se mostró firme en su intención de armar “un espacio que venga para quedarse” y remarcó que su bloque irá al Congreso a “defender los intereses de Corrientes”, no de Milei ni de Cristina. Sin embargo, buena parte de su discurso suena más a eslogan electoral que a una estrategia legislativa concreta: emplazamientos, fotos y la retórica del agravio frente al centralismo no reemplazan la negociación política ni proyectos reales para compensar la falta de inversiones.
¿Mensaje de liderazgo o fuga hacia adelante?
Valdés reivindicó programas locales de incentivo al consumo —refinanciación de tarjetas, “promos” del Banco— como medidas para sostener la actividad. Son paliativos útiles, pero insuficientes frente a la magnitud de las necesidades en infraestructura y servicios que el propio gobernador reconoce. La pregunta que queda flotando es si la provincia dispone de una hoja de ruta realista para transformar esos reclamos en obras y recursos, o si la estrategia consiste sobre todo en denunciar desde el micrófono.
