A menos de una semana de las elecciones legislativas, Donald Trump lanzó una frase que sacudió el tablero internacional. Consultado sobre el respaldo financiero de US$20.000 millones a la Argentina, el presidente estadounidense fue tajante:
“La Argentina no tiene dinero. Están luchando fuerte para sobrevivir. El presidente Milei hace lo mejor que puede, pero están muriendo”.
El comentario, pronunciado durante un vuelo de Florida a Washington, llega en pleno cierre de campaña y refleja el tono crudo con el que el republicano suele describir la situación de países aliados. Según adelantó la Casa Blanca, el desembolso del swap acordado entre el Tesoro norteamericano y el Banco Central argentino se concretará en los próximos días, aunque su continuidad estará atada al resultado electoral.
Pero no fue la única sorpresa. Trump también reveló que evalúa comprar carne argentina para contener los precios internos en su país:
“Si hacemos eso, nuestros precios de la carne bajarán”, aseguró, en medio de una fuerte suba del costo de vida en Estados Unidos.
Milei, en el centro del tablero
Desde la Casa Rosada celebraron las palabras del mandatario norteamericano como una señal de respaldo político y económico. Sin embargo, en los pasillos del Congreso argentino la frase “no tienen dinero” cayó como un balde de agua fría.
En el Gobierno argentino reconocen que buscan aprovechar el envión geopolítico y avanzar con la baja de aranceles bilaterales para productos como acero, aluminio y carne, además de consolidar la alianza con la administración Trump antes de las legislativas del 26 de octubre.
El ministro de Economía, Luis Caputo, y el canciller Gerardo Werthein negociaron en Washington los últimos detalles del acuerdo, que incluye la reducción de impuestos de exportación en más de cincuenta rubros.
Mientras tanto, la frase de Trump sigue retumbando en los medios del mundo: “Argentina pelea por su vida”. Un apoyo envuelto en una advertencia.
