La visita del presidente Javier Milei a Corrientes duró apenas once minutos. Ese fue el tiempo exacto entre que salió del Hotel de Turismo y se subió a la camioneta que lo trasladó al aeropuerto Piragine Niveyro, rumbo a Buenos Aires. Sin actos formales ni encuentros institucionales, el mandatario buscó mostrar respaldo a su espacio político en medio de la caída de imagen de La Libertad Avanza, tras el escándalo que involucró a José Luis Espert con un empresario narco.
El paso de Milei por la capital correntina formó parte de una jornada doble, que incluyó también a Chaco, donde fue recibido por el gobernador Leandro Zdero. En Corrientes, en cambio, no hubo encuentro con Gustavo Valdés, lo que confirmó el enfriamiento del vínculo entre ambos mandatarios.
Acompañado por su hermana Karina Milei y la candidata a diputada nacional Virginia Gallardo, el presidente salió a saludar a un pequeño grupo de militantes que lo aguardaba sobre la costanera General San Martín, en medio de un fuerte operativo de seguridad que incluyó el corte total de la avenida.
Durante el breve contacto, Milei tomó un megáfono para lanzar un mensaje de campaña: “Les pido que no aflojen, estamos por un buen camino”. No hubo escenario ni discurso formal. La caminata se vio interrumpida por un cruce tenso con un periodista, a quien Milei increpó con un seco “es el momento de la gente y no de ustedes”.
Mientras tanto, en la otra vereda, organizaciones sociales y partidos locales realizaron una contramarcha para repudiar la visita presidencial. Pese a los cánticos y reclamos, no se registraron incidentes.
El mandatario abandonó la ciudad sin mayores actividades ni reuniones políticas, dejando más interrogantes que certezas sobre el impacto de su paso por Corrientes. La candidata Gallardo, por su parte, intentó capitalizar la visita con gestos de cercanía y sonrisas ante la prensa local.
Muy lejos quedaron los tiempos en que Milei pasaba días en la provincia junto al Club de la Libertad o compartía agenda con Valdés. Esta vez, la escala correntina fue tan fugaz como simbólica: un intento desesperado por reanimar una campaña en caída.
