El presidente Javier Milei volvió a desatar polémica al apuntar contra los sectores opositores que acompañaron el rechazo a sus vetos en Diputados. Tras el duro revés legislativo que sufrió el Gobierno en la Cámara Baja —donde la oposición logró ratificar el financiamiento al Hospital Garrahan y a las Universidades—, el mandatario acusó a dirigentes del PRO y la UCR de alinearse con el kirchnerismo.
“En el Partido del Estado tenés a los kukas y a los ‘antikukas’ que votan igual que los kukas pero disfrazados de republicanos. Votar a cualquiera de las versiones del Partido del Estado es votar que tus hijos se vayan para Ezeiza. La Libertad Avanza o la Argentina retrocede”, lanzó Milei en su cuenta de X.
El presidente no se guardó críticas contra lo que denomina la “oposición dialoguista” y profundizó la idea de que no existen posiciones intermedias: “Las terceras vías son inconducentes”, reafirmó en la cumbre conservadora CPAC en Paraguay, donde además reivindicó su programa económico y cerró filas con el ala más dura de su espacio.
Los dialoguistas bajo la mira
Entre quienes votaron contra los vetos de Milei aparecen figuras de peso dentro del PRO, como Silvia Lospennato, Álvaro González, Ana Clara Romero y Héctor Baldassi, además de las abstenciones de María Eugenia Vidal y Karina Bachey, lo que reavivó las tensiones internas con Cristian Ritondo.
En la UCR también se hicieron sentir las diferencias: el jefe de bloque Rodrigo de Loredo, junto con Julio Cobos, Martín Tetaz, Karina Banfi y otros legisladores radicales, rechazaron los vetos. Incluso, se sumaron ex radicales aliados a La Libertad Avanza, como Martín Arjol y José Tournier, mostrando las fracturas dentro del interbloque oficialista.
Clima electoral y polarización
Con la mira puesta en octubre, Milei apuesta a profundizar la polarización contra el kirchnerismo y deslegitimar a los espacios moderados. Citando a Ludwig von Mises, reforzó su visión binaria: “No hay opción entre superávit y déficit, entre un Estado limitado o uno que hace todo mal. No hay tercera vía”.
La confrontación con la oposición dialoguista refleja no solo un desgaste en el Congreso, sino también la estrategia del Presidente de reducir el escenario político a una disputa entre él y el kirchnerismo, dejando sin espacio a las fuerzas intermedias.
