Con las heridas de la derrota electoral aún abiertas, el oficialismo libertario busca recomponer la iniciativa política multiplicando reuniones de Gabinete y rearmando mesas de negociación con aliados, gobernadores y referentes de PRO. Sin embargo, en la Casa Rosada admiten que todavía no hay resultados concretos y piden paciencia: aseguran que los cambios llegarán “con el tiempo” en el plano político, económico y electoral.
En las últimas jornadas se registró una seguidilla de tres reuniones de Gabinete, un hecho inusual que se mantuvo en estricto hermetismo, bajo amenaza de sanciones a quienes filtren información. Además, Milei decidió restituir el Ministerio del Interior y darle más peso a Lisandro Catalán en la relación con las provincias, al tiempo que se avanzó en mesas de trabajo diferenciadas: una nacional, otra bonaerense y una tercera de alcance federal.
Si bien el oficialismo buscó enviar señales de dinamismo y apertura, las expectativas chocan con la falta de anuncios fuertes. Entre lo poco concreto se cuentan la reducción de tasas de interés, la confirmación del veto a la ley de Aportes del Tesoro Nacional y el diseño de próximas visitas presidenciales al interior.
En paralelo, en PRO se percibe desconfianza. La incorporación de dirigentes como Cristian Ritondo y Guillermo Montenegro a la mesa bonaerense no generó entusiasmo: “Hasta ahora pusieron la cara, pero no mucho más”, deslizaron cerca de Mauricio Macri. El lunes, Milei recibirá a esa mesa en Olivos, donde los “amarillos” planean presentar una hoja de ruta con reclamos de mayor incidencia.
Las internas libertarias también complican el panorama: mientras en Buenos Aires ratifican a Sebastián Pareja como jefe de campaña, en Balcarce 50 lo relativizan y crece la influencia de Santiago Caputo, el asesor de máxima confianza de Karina Milei. Este reacomodamiento deja en la cuerda floja a varios armadores que quedaron expuestos tras la derrota.
En la Rosada insisten en que el esquema de mesas no es un fin en sí mismo, sino un proceso para ordenar la coalición oficialista y tender puentes con sectores que resultan claves en el camino hacia octubre. Pero por ahora, la consigna que se repite es una sola: paciencia.
