La derrota expuso al sector acuerdista del PRO y Macri se frota las manos

La caída electoral de septiembre dejó heridas abiertas dentro del PRO y reavivó una discusión que parecía saldada: ¿conviene o no pactar con Javier Milei? Mientras el sector acuerdista que lideran Cristian Ritondo y Diego Santilli intenta defender el acuerdo con La Libertad Avanza, Mauricio Macri observa el escenario con paciencia, convencido de que la debilidad del Presidente le dará una nueva oportunidad para recuperar influencia.

Acuerdistas vs. autonomistas

Desde el inicio del gobierno libertario, el PRO quedó dividido entre quienes buscaban preservar autonomía y quienes apostaron a un acuerdo electoral para sobrevivir. Los autonomistas, encabezados por Macri, vieron en la derrota una confirmación de sus advertencias. Los acuerdistas, en cambio, sostienen que “no fue tan malo”: de las ocho bancas bonaerenses en juego, lograron conservar siete.

“Alguien que me diga si yendo solos íbamos a hacer una elección mejor”, retrucan cerca de Ritondo y Santilli. Sin embargo, puertas adentro del PRO se multiplican las críticas: “No nos dieron bola en nada, todo lo manejaba el entorno de Karina Milei”, se sincera un dirigente.

Intendentes en disputa

Entre los intendentes amarillos, pocos pueden mostrar saldo positivo tras la alianza con LLA. Una excepción fue Soledad Martínez en Vicente López, donde la lista armada por ella retuvo la mayoría de concejales y se impuso con el 55% de los votos, muy por encima del peronismo. También Guillermo Montenegro en Mar del Plata y Ramón Lanús en San Isidro lograron resultados favorables.

En contraste, casos como Diego Valenzuela en Tres de Febrero expusieron las debilidades del acuerdo: apenas lograron resistir la remontada peronista. Muchos otros jefes comunales directamente rompieron con LLA en el cierre de listas y jugaron por fuera.

Macri, en silencio pero expectante

El expresidente eligió no salir públicamente tras la derrota, pero en su entorno aseguran que está convencido de que la caída de Milei abre una ventana. “Debería llamarlo a Mauricio”, deslizan en el PRO, recordando los tiempos en que ambos compartían cenas de milanesas en Olivos.

Macri ya dejó en claro que no quiere volver a aconsejar “desde afuera”, sino tener verdadera incidencia en el rumbo del Gobierno. Si Milei sigue encerrado en su círculo más cercano, el líder del PRO apostará a reordenar el partido después de octubre, con la mirada puesta en el Congreso y en un nuevo esquema de alianzas.

El futuro del PRO

Por ahora, el partido navega en un compás de espera. Todo dependerá de cómo se reconfigure la relación con Milei y de los resultados de octubre. Pero una cosa parece segura: la derrota volvió a poner a Mauricio Macri en el centro de la escena, justo cuando el Presidente enfrenta su momento de mayor debilidad política.

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