La Libertad Avanza reconoció en las últimas horas que el kirchnerismo tiene posibilidades concretas de imponerse en las elecciones del domingo en la provincia de Buenos Aires. La admisión llegó en boca del propio Javier Milei, quien durante el cierre de campaña en Moreno habló de un “empate técnico” con Fuerza Patria, dejando en evidencia la paridad extrema de la contienda.
El oficialismo mira con atención qué ocurrirá el lunes en los mercados. En la Casa Rosada estiman que una derrota ajustada, de entre dos y cinco puntos, no alteraría demasiado la estabilidad financiera. Pero advierten que, si el kirchnerismo logra una diferencia superior a los ocho puntos, la reacción podría sentirse de inmediato en el dólar, en las tasas y en el respaldo a las reformas que busca impulsar el Ejecutivo.
El escenario electoral se da en un clima de alta tensión política y económica. A la polarización entre libertarios y peronistas se sumó el escándalo por los audios filtrados del ex titular de la ANDIS, Diego Spagnuolo, que mantenía vínculos con Milei y quedó envuelto en denuncias de presuntas coimas en el área de discapacidad. En LLA temen que este episodio desmotive a parte de su electorado y afecte la concurrencia a las urnas.
El propio Presidente insistió en que la participación será clave y convocó a la militancia a redoblar esfuerzos. En paralelo, los libertarios hacen cálculos por secciones electorales: creen tener ventaja en la Quinta, Sexta y, en menor medida, en la Cuarta; un escenario adverso en la Tercera, donde el peronismo mantiene un aparato territorial sólido; y una pelea voto a voto en la Primera, donde Diego Valenzuela compite con Gabriel Katopodis.
Ante estas proyecciones, en Balcarce 50 intentan moderar las expectativas y trasladar el eje hacia las elecciones nacionales de octubre, donde se renovará la mitad del Congreso. Sin embargo, el resultado bonaerense marcará inevitablemente el pulso político y económico de la semana próxima, y podría incidir en el rumbo del oficialismo hacia el tramo final de campaña.
