River Plate volvió a encontrar en Franco Armani la garantía de seguridad que tantas veces lo sostuvo en momentos decisivos. El arquero fue la gran figura en el triunfo sobre Unión de Santa Fe por penales, resultado que le permitió al conjunto de Núñez meterse en los cuartos de final de la Copa Argentina y mantener con vida su ilusión de conseguir un nuevo título en la temporada.
El encuentro se disputó en el estadio Malvinas Argentinas de Mendoza, donde la expectativa era alta pero el espectáculo futbolístico quedó en deuda. Durante los 90 minutos, el trámite fue discreto: ambos equipos se estudiaron demasiado, las imprecisiones predominaron y prácticamente no hubo situaciones claras de gol.
La paridad absoluta condujo inevitablemente a la definición desde los doce pasos. Y ahí emergió, una vez más, la figura de Armani. El arquero millonario se mostró imbatible: tapó dos remates fundamentales —uno a Lucas Gamba y otro a Valentín Fascendini— y transmitió seguridad al resto del equipo. Cada intervención del campeón del mundo en Qatar 2022 fue celebrada como un gol propio por la multitud de hinchas riverplatenses que colmó el estadio mendocino.
El desahogo fue enorme porque la eliminación hubiera significado un golpe duro en un semestre cargado de exigencias. River mantiene el sueño de la “triple corona”: Copa de la Liga, Copa Libertadores y Copa Argentina. El paso ante Unión era imprescindible para no perder una de las metas.
El próximo escollo será Racing Club, un clásico que promete mucho más voltaje futbolístico que el duelo frente al Tatengue. El cruce en cuartos pondrá frente a frente a dos equipos con historia y con necesidad de mostrar jerarquía en instancias decisivas.
El partido en Mendoza dejó una conclusión clara: River no brilló, pero su arquero sí. Y en un torneo de eliminación directa, tener a un guardián como Armani puede marcar la diferencia entre la frustración y la gloria.
