El PJ bonaerense atraviesa un clima de tensión por las críticas de Máximo Kirchner a Axel Kicillof, vertidas en un acto en Quilmes el pasado jueves y viralizadas el lunes, que generaron sorpresa e indignación en el peronismo a días de las elecciones del 7 de septiembre. En plena campaña y con el escándalo de los audios de la ANDIS debilitando a Javier Milei, las declaraciones de Kirchner, que reclamó más fondos para Quilmes frente a los invertidos en La Plata, reavivaron la interna y frustraron la chance de capitalizar la crisis de La Libertad Avanza.
Kicillof optó por el silencio, cerrando filas en La Plata con un mensaje centrado en la campaña: “Lo importante es la elección y enfrentar a Milei,” dijo un ministro bonaerense. En el entorno del gobernador, ligado al Movimiento Derecho al Futuro (MDF), consideran “inoportunas” las palabras de Kirchner, quien en Quilmes, junto a Mayra Mendoza, Facundo Tignanelli y Jorge Taiana, dijo: “Ojalá el gobernador ponga la misma plata en Quilmes que en La Plata.” Un dirigente cercano a Kicillof calificó la actitud de Máximo como un “delirio,” mientras un intendente del conurbano lamentó el “fuego amigo” en un momento clave: “No molestes cuando el rival se equivoca.”
La interna, marcada por campañas paralelas y sin coordinación, expone la fractura en Fuerza Patria. Mientras Kicillof busca retener centralidad, La Cámpora reclama protagonismo para Cristina Kirchner, y las divisiones en distritos como Quilmes y otros del conurbano agravan el desorden. Dirigentes peronistas ven difícil una alianza con el kirchnerismo de cara a 2027, sugiriendo que Kicillof debería romper con La Cámpora si aspira a competir a nivel nacional. La falta de una estrategia unificada debilita al PJ, que no logra aprovechar el escándalo de las presuntas coimas que sacude al oficialismo.
