La ONU declaró oficialmente una hambruna en Gaza, advirtiendo que más de 500.000 palestinos enfrentan condiciones “catastróficas” en la Ciudad de Gaza, con proyecciones de que se extenderá a Deir al Balah y Jan Yunis para fines de septiembre. Tom Fletcher, director de la Oficina de Asuntos Humanitarios de la ONU, acusó a Israel de causar la crisis con una “obstrucción sistemática” de la ayuda humanitaria, afirmando: “Esta hambruna nos atormentará a todos.” Israel, por su parte, calificó el informe de “campaña fraudulenta” impulsada por Hamas.
Crisis humanitaria
Según la Clasificación Integrada de la Seguridad Alimentaria (IPC), la hambruna se confirma por:
- 20% de hogares con escasez extrema de alimentos.
- 30% de niños menores de cinco años con desnutrición aguda.
- Dos muertes diarias por hambre por cada 10.000 personas.
El informe, basado en datos hasta el 15 de agosto, estima que 641.000 personas estarán en nivel 5 (catastrófico) para septiembre, el peor deterioro registrado por la IPC en Gaza. La escalada del conflicto, con desplazamientos masivos y restricciones de acceso a alimentos, medicamentos y combustible, agravó la situación. Desde marzo de 2025, Israel bloqueó completamente la ayuda humanitaria, permitiendo solo cantidades mínimas desde mayo.
Acusaciones de la ONU
Fletcher denunció que “los alimentos se acumulan en las fronteras” debido a las trabas impuestas por Israel, calificando la hambruna como “evitable” si se hubiera permitido el acceso de ayuda. “Es una hambruna en el siglo XXI, vigilada por drones y tecnología militar avanzada,” añadió, señalando que el bloqueo es una “herramienta de guerra” promovida por algunos líderes israelíes.
Respuesta de Israel
El Ministerio de Relaciones Exteriores de Israel rechazó el informe, afirmando que “no hay hambruna en Gaza” y acusando a la IPC de basarse en “mentiras de Hamas.” Según Israel, la IPC modificó sus criterios, reduciendo el umbral de hogares en condiciones catastróficas del 30% al 15% solo para este informe, lo que consideran una manipulación para respaldar una narrativa antiisraelí.
