El senador y precandidato presidencial colombiano Miguel Uribe Turbay, gravemente herido en la cabeza en un atentado el 7 de junio, falleció este lunes, según confirmó su esposa, María Claudia Tarazona, en redes sociales: “Pido a Dios me muestre el camino para aprender a vivir sin ti. Descansa en paz amor de mi vida, yo cuidaré a nuestros hijos”.
Tras pasar dos meses en cuidados intensivos en la Fundación Santa Fe de Bogotá, donde fue sometido a múltiples cirugías, el estado de Uribe Turbay empeoró el sábado debido a una nueva hemorragia cerebral, revirtiéndose a crítico.
El atentado
Uribe Turbay, de 39 años, recibió dos disparos en la cabeza y uno en la pierna izquierda durante un mitin político en el barrio Modelia, Bogotá, como parte de su campaña para las elecciones presidenciales de 2026, buscando la nominación del Centro Democrático. Las autoridades detuvieron a seis sospechosos, incluyendo un menor de 15 años, autor material, y a Elder José Arteaga Hernández, alias “El Costeño”, presunto cerebro logístico. La Segunda Marquetalia, disidencia de las FARC liderada por Iván Márquez, es señalada como posible autora intelectual, según el director de la Policía, Carlos Fernando Triana.
Reacciones
La vicepresidenta Francia Márquez expresó en X: “Hoy es un día triste para el país. La violencia no puede seguir marcando nuestro destino”. El expresidente Álvaro Uribe Vélez, líder del Centro Democrático, lamentó: “El mal todo lo destruye, mataron la esperanza”. El jefe de la diplomacia estadounidense, Marco Rubio, mostró solidaridad: “Estados Unidos se une al duelo y al reclamo de justicia”.
Confirmación médica
La Fundación Santa Fe confirmó el fallecimiento a las 01:56 de la madrugada, calificándolo como un “triste desenlace”. El director médico, Adolfo Llinás Volpe, señaló que el equipo trabajó “incansablemente durante más de dos meses” desde que Uribe ingresó gravemente herido. Henry Gallardo, director general, agradeció el respeto de los medios y expresó condolencias a la familia.
El atentado, que conmocionó a Colombia, reaviva temores de la violencia política de las décadas de 1980 y 1990, dejando al país de luto por la pérdida de una figura clave de la derecha.
