Mientras el oficialismo repite el eslogan “Tenemos futuro”, una serie de documentos revelan una trama oscura de negocios entrelazados, empresas clonadas y favoritismos escandalosos que giran en torno a un apellido conocido: Juan Pablo Valdés, candidato a gobernador por el oficialismo provincial.
Un conjunto de sociedades inscriptas con actividades idénticas como “extracción de áridos, transporte, construcción, exportación e importación”, comparten no solo el domicilio legal en Florida 833 o 835 – 3er piso, CABA, sino también nombres repetidos en cargos gerenciales y directivos: Alejandro Becerra y Bruno Compá aparecen al frente de casi todas. Y lo más inquietante: en al menos cuatro de estas firmas, el propio Juan Pablo Valdés figura como socio principal.
Además, se repite la estrategia: distintas empresas, mismos socios, mismo rubro, misma dirección… ¿para qué? Para simular competencia en licitaciones públicas. Se presentan tres empresas de la misma red, pero siempre gana alguna vinculada al entorno de Valdés. Así se consolidan negocios con recursos del Estado, manipulando el sistema con una red empresarial montada con prolijidad y opacidad.
La presencia constante del apellido Valdés en directorios y estructuras de estas empresas contradice cualquier narrativa de renovación o transparencia. Lejos de ser campaña sucia, esto es una radiografía de cómo se triangulan fondos públicos en beneficio de los mismos nombres de siempre.




