La Justicia federal ordenó suspender la cremación de Alejandra “Locomotora” Oliveras, fallecida el 28 de julio de 2025 a los 47 años, tras una denuncia que cuestiona las causas de su muerte. La exboxeadora, seis veces campeona mundial, sufrió un ACV isquémico el 14 de julio y permaneció en estado crítico en el Hospital Cullen de Santa Fe hasta su deceso por una embolia pulmonar masiva y paro cardiorrespiratorio. La medida, dispuesta por el Ministerio Público Fiscal (MPF), busca preservar el cuerpo para una autopsia judicial que investigue si el consumo de esteroides o anabólicos, consciente o no, pudo haber contribuido a su fallecimiento.
La denuncia fue presentada por el fisicoculturista mendocino Aldo Parodi, a través de su abogada Patricia Apesteguy, quien alega una “muerte dudosa” vinculada a posibles “mafias” en el suministro de sustancias prohibidas en el ámbito deportivo. Apesteguy argumentó que el cambio físico de Oliveras, de una contextura delgada a una musculatura robusta, sugiere el uso de esteroides, los cuales podrían haber elevado su riesgo cardiovascular. La auxiliar fiscal María José de la Torre, por orden del fiscal federal Diego Orzuza Cock, emitió un oficio urgente al Cementerio Municipal de Santa Fe, donde estaba prevista la cremación el 30 de julio, para suspenderla y resguardar el cuerpo en “condiciones adecuadas”.
El velatorio en la Legislatura santafesina atrajo a cientos de fanáticos, deportistas y figuras como el gobernador Maximiliano Pullaro, pero la intervención judicial sorprendió a la familia. “Esto nos toma por sorpresa. La familia está devastada”, expresó Luis Hilbert, abogado de los hijos de Oliveras. La denuncia fue remitida al Ministerio Público de la Acusación de Santa Fe para profundizar la investigación, que incluye posibles análisis toxicológicos bajo la Ley de Estupefacientes (N.º 23.737).
El caso reaviva el debate sobre el uso de sustancias dopantes en el deporte de alto rendimiento, poniendo bajo escrutinio la falta de regulación. Oliveras, ícono del boxeo argentino, deja un legado imborrable, pero su muerte ahora enfrenta un nuevo capítulo judicial.
