Un mes después de su inauguración con un acto oficial repleto de figuras del oficialismo, incluido el ex presidente Mauricio Macri, el nuevo puerto de Ituzaingó, construido sobre el río Paraná, permanece totalmente inactivo. A pesar de haber costado cerca de 50 millones de dólares y contar con un muelle de 300 metros, un calado natural y capacidad para operar hasta 4.000 contenedores diarios, la millonaria infraestructura no opera.
La propia administración provincial reconoció en un parte oficial que el flamante puerto aún no está en funcionamiento. «El siguiente paso será ver su puesta en funcionamiento», señalaron desde Casa de Gobierno, admitiendo que las gestiones para operarlo están recién comenzando.
La situación genera malestar no solo en el sector logístico y exportador, que esperaba una reducción significativa de costos, sino también entre los vecinos de Ituzaingó, que observan cómo una obra millonaria permanece inutilizada mientras crecen las necesidades básicas sin resolver.
La gestión de Gustavo Valdés promocionó el puerto como un símbolo de desarrollo estratégico para la provincia, pero lo cierto es que ni siquiera hay operadores designados, ni contratos firmados que garanticen su funcionamiento en el corto plazo. Mientras tanto, el puerto funciona más como una maqueta que como una puerta real al comercio exterior.
Lo que debía ser un motor económico, hoy es una estructura vacía. No es la primera vez que una obra de gran envergadura en Corrientes es inaugurada sin estar terminada o en condiciones de funcionar. Las giras internacionales del gobernador y los discursos grandilocuentes parecen no alcanzar para mover un solo contenedor.
