Una escena que parecía sacada de un manual de adulación política extrema se vivió en Santo Tomé, donde el intendente Augusto Suaid protagonizó un momento insólito (y preocupante) al elevar al gobernador Gustavo Valdés al rango de santo en pleno acto oficial. “Gracias por apostar a Santo Tomé, San Valdés”, dijo sin ruborizarse el jefe comunal, para luego rematar con otra frase que generó incomodidad: “Ahora vamos a tener otro Valdés (Juan Pablo) en la provincia, así que vamos a tener dos santos en Santo Tomé”.
La escena tuvo lugar durante la inauguración de 32 cuadras de pavimento, una obra que lejos de justificarse por su magnitud, pareció ser solo el telón de fondo para un nuevo episodio del creciente culto a la figura del mandatario radical, que se ha intensificado a medida que se acerca la elección provincial del 31 de agosto.
La frase no solo generó repercusiones en redes sociales, sino también puertas adentro del oficialismo, donde no pocos dirigentes consideran que este tipo de exageraciones terminan dañando la imagen del gobierno. “Comparar al gobernador con un santo, cuando la provincia atraviesa el peor déficit fiscal del país y tiene hospitales sin insumos, es directamente una provocación”, apuntó un dirigente del interior en off.
Además, la mención a Juan Pablo Valdés Como futuro “segundo santo” deja en evidencia la intención de instalar un esquema de poder familiar que cada vez incomoda más dentro y fuera del radicalismo. Mientras tanto, los problemas estructurales de Corrientes siguen sin respuestas concretas, y los gestos de sumisión política reemplazan al debate serio y plural.
