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La CGT planea una nueva protesta contra Milei en San Cayetano, pero la oferta electoral de Kicillof decepciona y tensa el diálogo

La Confederación General del Trabajo (CGT) ultima detalles para una nueva movilización el 7 de agosto en el marco del Día de San Cayetano, reeditando la marcha de 2024 bajo la consigna “Pan, Paz, Tierra, Techo y Trabajo”. La protesta, que partirá desde Liniers hacia Plaza de Mayo, busca ser un golpe directo contra las políticas de Javier Milei, a quien acusan de profundizar la crisis económica con un ajuste fiscal que incluye recortes como el cierre de Vialidad Nacional y la eliminación de 400.000 pensiones no contributivas. Sin embargo, la decisión de la CGT de sumarse a la marcha, liderada por movimientos sociales como la UTEP y las CTA, llega en medio de una estrategia ambivalente: la central obrera mantiene su participación en el Consejo de Mayo, donde negocia con el Gobierno libertario, gobernadores y empresarios temas como la modernización laboral. Esta dualidad refleja las tensiones internas y la presión del ala dura sindical, que reclama un paro general. Al mismo tiempo, la relación con Axel Kicillof se enfría tras una oferta electoral decepcionante, que reduce de tres a un solo lugar los espacios en las listas de deputados nacionales para las elecciones del 26 de octubre, generando críticas y debates dentro de la CGT y el frente Fuerza Patria.

Una marcha con tono opositor, pero con un pie en el diálogo

La marcha de San Cayetano, heredera de la histórica movilización de 1981 liderada por Saúl Ubaldini contra la dictadura, es vista por la CGT como una oportunidad para recuperar protagonismo opositor tras críticas internas por su tibieza frente al Gobierno. “No logramos nada porque el Gobierno no negocia, nos enteramos por los diarios de medidas como el cierre de Vialidad”, se quejó un jefe cegetista a Infobae. La movilización, apoyada por la CATT, el Frente de Lucha por la Soberanía, y movimientos sociales, busca capitalizar el descontento tras la pelea de Milei con los gobernadores y las derrotas legislativas de La Libertad Avanza (LLA), como la aprobación de leyes jubilatorias y de discapacidad el 10 de julio. En 2024, la marcha reunió a miles con la participación de funcionarios bonaerenses como Carlos Bianco y Andrés Larroque, y se espera que este año, con el respaldo explícito de Kicillof, supere la convocatoria. Sin embargo, la ausencia de Máximo Kirchner y sectores del kirchnerismo duro podría limitar su impacto.

La CGT enfrenta presiones internas de sectores como la CATT, liderada por Juan Carlos Schmid, y el kirchnerista Abel Furlán, quienes exigieron un paro general tras la marcha contra Federico Sturzenegger y las ollas populares en Plaza Constitución. Para evitar ser desplazada por el ala dura, la cúpula cegetista, encabezada por Héctor Daer, Carlos Acuña, y Armando Cavalieri, decidió sumarse a la protesta, pero sin romper el diálogo en el Consejo de Mayo. Allí, Gerardo Martínez (UOCRA) negocia con la UIA propuestas para bajar el “costo argentino” sin tocar derechos laborales, como el impacto de impuestos en los precios, inspirados en casos como el de Claudio Drescher (CaroCuore), quien reveló que sus productos son más baratos en Chile que en Argentina. Esta postura busca contrarrestar iniciativas más agresivas del Gobierno, pero expone a la CGT a críticas por su “doble discurso”.

La oferta electoral de Kicillof: un golpe al entusiasmo sindical

El viernes 11 de julio, la cúpula de la CGT se reunió con Axel Kicillof en La Plata, donde expresó su apoyo al frente Fuerza Patria, que une al PJ, el Frente Renovador de Sergio Massa, y el Movimiento Derecho al Futuro (MDF) del gobernador. Sin embargo, la expectativa de obtener tres lugares entre los primeros siete candidatos a diputados nacionales en la provincia de Buenos Aires se desmoronó: Kicillof ofreció solo un lugar, desatando malestar. Este recorte, consecuencia de las negociaciones internas en Fuerza Patria, obligará a la CGT a debatir quién ocupará esa banca. Héctor Daer, quien no buscará la reelección en ATSA Buenos Aires, aparece como favorito, pero compite con Sergio Palazzo (Asociación Bancaria), respaldado por Cristina Kirchner, y Vanesa Siley (SITRAJU), cuya continuidad en el Consejo de la Magistratura es clave para el kirchnerismo. Hugo Moyano (Camioneros) y Luis Barrionuevo (gastronómicos) también reclaman espacios, lo que podría forzar a Kicillof a compensarlos con cargos en su gabinete.

La CGT aspiraba a un bloque sindical robusto en el Congreso, pero el ajuste en la oferta electoral refleja las tensiones en el armado de Fuerza Patria. Sergio Massa, según fuentes cercanas, no propone nombres sindicales y mantiene distancia con algunos gremialistas por rencores de su gestión como ministro. La central obrera, resignada, reclama ahora espacios en las listas legislativas bonaerenses del 7 de septiembre and en municipios donde tiene regionales normalizadas. “No queremos solo pintar paredes y fiscalizar elecciones; queremos poder”, advirtió un dirigente cegetista, aunque con escepticismo sobre lograrlo.

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