Mientras el Gobierno provincial promociona los Esteros del Iberá como la joya natural y turística de Corrientes, en Berón de Astrada la realidad parece ir en sentido contrario. La intendenta Graciela González, lejos de apostar por la conservación ambiental, recibió a un influencer con milanesa de yacaré incluida, generando un repudio silencioso pero creciente entre ambientalistas y vecinos que no ven coherencia entre el discurso oficial y las acciones locales.
El episodio fue promocionado en redes sociales como una curiosidad turística, pero refleja la falta de sintonía con las políticas de conservación que supuestamente impulsa la gestión de Gustavo Valdés. El mismo gobernador que se llena la boca hablando del Iberá como motor del ecoturismo, ampara a intendentes que banalizan la fauna protegida de la región para ganar likes.
Pero las contradicciones no terminan ahí. En el mismo municipio, puestos de trabajo destinados a docentes son ocupados por personas sin formación, y las ambulancias entregadas en actos oficiales están guardadas sin uso real, según denuncian habitantes de la zona. La salud pública, lejos de fortalecerse, depende de que los vecinos consigan transporte para atenderse en otras localidades, mientras que la directora del hospital ni siquiera cumple funciones médicas como odontóloga.
Los caminos rurales y la Ruta 5 continúan en estado calamitoso, con tramos intransitables y poblaciones aisladas. Pero eso parece importar poco: la única localidad que concentra inversiones reales es Ituzaingó, bastión del gobernador Valdés y de su hermano intendente Juan Pablo Valdés.
“Esto no es turismo ni desarrollo, es marketing vacío mientras el pueblo se cae a pedazos”, se lamenta una vecina, indignada por la foto de una milanesa de yacaré mientras faltan médicos, caminos y oportunidades reales en Berón de Astrada.
