El tipo de cambio real multilateral (TCRM) en Argentina aumentó un 17% desde la implementación del sistema de bandas cambiarias con flotación el 14 de abril de 2025, según un análisis de Infobae y datos del Banco Central de la República Argentina (BCRA). A pesar de esta suba, que cubre casi todo el atraso cambiario estimado del 20%, el impacto en la inflación ha sido mínimo, con proyecciones del Relevamiento de Expectativas de Mercado (REM) indicando un rango de 1.5% a 1.7% mensual hasta fin de año, tras un repunte a 2% en junio. Este fenómeno se atribuye a un consumo retraído, mayor competencia por importaciones, y un mercado que no trasladó la suba del dólar a precios tras expectativas frustradas de devaluación en abril.
El dólar oficial alcanzó los $1.260 en el Banco Nación el 4 de julio, con un alza de $100 (8%) en diez días, reflejando una presión cambiaria anticipada, no esperada hasta las elecciones legislativas de octubre. La demanda de dólares para atesoramiento, potenciada por el aguinaldo, llegó a US$2.000 millones en mayo, mientras la liquidación del agro (US$350-500M diarios) no logró equilibrar el mercado. La salida de JP Morgan del carry trade en pesos, debido a tasas del 3% mensual insuficientes frente al riesgo cambiario, y el desarme de posiciones en bonos en pesos (US$2.500M en manos extranjeras) añadieron presión, aunque limitada comparada con los US$30.000M de 2018.
La apreciación del real brasileño, que pasó de 6 a 5.4 por dólar en 2025, ha sido un factor clave, mejorando la competitividad argentina al encarecer productos brasileños y abaratar los argentinos para socios comerciales. Según el BCRA, el Índice TCRM está en 76.8 puntos, aún por debajo del equilibrio (100 puntos), pero mejor que los 71.8 puntos de 2024. Sin embargo, la suba de tasas en Brasil para controlar su inflación podría desacelerar su economía (2% de crecimiento proyectado por el FMI), afectando la demanda de exportaciones argentinas.
Perspectivas divididas: El IEB sugiere que el dólar CCL ($1.229) está cerca de su valor de equilibrio, viendo oportunidades para el carry trade, mientras LCG anticipa un dólar en alza desde la tercera semana de julio, cuando baje la liquidación agropecuaria. Las elecciones legislativas de octubre, especialmente en Buenos Aires, son un factor crítico. Una victoria oficialista podría estabilizar el dólar en $1.300-$1.400, con una inflación acumulada del 25% y un crecimiento del PBI de 4.8%, según el REM. Un traspié electoral podría disparar una corrección cambiaria, con inflación cercana al 35% y presión sobre salarios reales.
Reservas bajo presión: El pago de US$4.200M en bonos el 9 de julio reducirá las reservas del BCRA por debajo de los US$39.000M, complicando las metas del FMI (US$45-48.000M para levantar el cepo). Las negociaciones con el FMI, lideradas por José Luis Daza y Pablo Quirno, enfrentan retrasos por la acumulación insuficiente de reservas, demorando un desembolso de US$2.000M. El BCRA explora compras de dólares en bloque y un repo con bancos internacionales (US$2.000M) para reforzar reservas, que según Adcap deberían alcanzar US$68.000M óptimos. La no reapertura del BONTE 2030 refleja cautela ante la volatilidad.
