Hoy, 2 de julio de 2025, arranca en el Palacio San Martín de Buenos Aires una cumbre del Mercosur, con Argentina ejerciendo la presidencia pro tempore. El encuentro, que se extenderá hasta el jueves, reúne a líderes y funcionarios de Argentina, Brasil, Paraguay, Uruguay y Bolivia, con la atención puesta en definiciones comerciales clave para el bloque. La Cancillería argentina, liderada por Gerardo Werthein, ha trabajado intensamente para ampliar la Lista Nacional de Excepciones al Arancel Externo Común del Mercosur, incorporando 50 nuevos códigos de productos. Este paso busca facilitar las negociaciones comerciales con Estados Unidos, en las que Argentina está “muy cerca” de cerrar un acuerdo, según fuentes oficiales citadas por TN. La Casa Rosada y las cámaras empresarias confían en que estas conversaciones, impulsadas por la relación entre Javier Milei y Donald Trump, concluyan pronto, potenciando exportaciones argentinas frente a los aranceles del 10% impuestos por Trump al bloque.
Además, se anunciará el cierre de las negociaciones con la Asociación Europea de Libre Comercio (EFTA), integrada por Suiza, Noruega, Islandia y Liechtenstein, iniciadas en 2017 y concluidas tras una reunión en abril en Buenos Aires. Este acuerdo, pendiente de ratificación, eliminará aranceles para el 99,98% de los productos industriales de EFTA y otorgará a Mercosur cuotas de acceso para carnes, frutas, vinos y miel, beneficiando especialmente a Argentina, cuyas exportaciones a EFTA alcanzaron USD 1.223 millones en 2023. La cumbre también abordará la ratificación del tratado con la Unión Europea, firmado en diciembre de 2024, aunque enfrenta resistencias en países como Francia. Argentina propone dividir el acuerdo para agilizar la parte comercial, que depende solo de la Comisión Europea.
El ministro de Economía, Luis Caputo, abrirá la jornada con sus pares y presidentes de bancos centrales, seguido por Werthein con los cancilleres. El jueves, Milei recibirá a los presidentes, incluido Luiz Inácio Lula da Silva, en su primer encuentro cara a cara. No hay confirmación de una reunión bilateral, pero las tensiones entre ambos, marcadas por posturas opuestas sobre la flexibilización del Mercosur, estarán presentes. Milei critica el modelo de unión aduanera y aboga por mayor autonomía para negociar tratados bilaterales, mientras Lula defiende la integración regional. Argentina mantendrá un tono pragmático, como en el G20 de Río, para avanzar en sus objetivos comerciales, en un contexto global de incertidumbre y presiones internas en el bloque, donde Uruguay y Bolivia también buscan flexibilización. La cumbre, calificada como potencialmente “turbulenta” por analistas, será clave para definir el futuro económico del Mercosur y la inserción de Argentina en el comercio global.
