El Gobierno nacional, a través del Decreto 439/2025 publicado el 27 de junio de 2025 en el Boletín Oficial, oficializó la suba de retenciones para la soja, el maíz, el sorgo y el girasol, mientras extendió hasta el 31 de marzo de 2026 las alícuotas reducidas del 9,5% para el trigo y la cebada. Firmado por el presidente Javier Milei, el jefe de Gabinete Guillermo Francos y el ministro de Economía Luis Caputo, el decreto establece los siguientes cambios a partir del 1° de julio de 2025:
- Soja: La alícuota sube del 26% al 33% para el poroto, mientras que los subproductos (harina y aceite) pasan del 24,5% al 31%.
- Maíz y sorgo: Incremento del 9,5% al 12%.
- Girasol: Ajuste del 5,5% al 7%.
- Trigo y cebada: Mantienen la alícuota reducida del 9,5%, con la condición de liquidar al menos el 90% de las divisas en un plazo de 30 días hábiles desde la Declaración Jurada de Venta al Exterior (DJVE). Quienes no cumplan pagarán la alícuota plena del 12%.
La prórroga para trigo y cebada responde a la necesidad de “garantizar la eficacia en su exportación”, dado que la campaña 2025/26 de estos cultivos está en curso, con un 72,7% del área de trigo (6,7 millones de hectáreas) y un 50,8% de cebada (1,3 millones de hectáreas) ya sembrados, según la Bolsa de Cereales de Buenos Aires. En contraste, la soja y el maíz, cultivos de verano, tienen sus cosechas avanzadas (55% del maíz aún sin recolectar), justificando la exclusión de la prórroga.
Contexto y antecedentes
El decreto modifica el esquema temporal instaurado por el Decreto 38/2025 (27 de enero de 2025), que redujo las retenciones para incentivar la liquidación de divisas, exigiendo que el 95% se ingresara en 15 días hábiles. Desde entonces, se registraron 15,8 millones de toneladas de subproductos de soja, 6,5 millones de poroto de soja, 3,8 millones de aceite de soja y 17,9 millones de toneladas de maíz en DJVE, generando unos USD 5.000 millones en las últimas dos semanas antes del vencimiento del beneficio (30 de junio). La aceleración de registros reflejó la anticipación de los exportadores a la suba de alícuotas, como señalaron usuarios en X como @efefilippini y @BBGenEspanol.
El Gobierno argumenta que el aumento busca consolidar el superávit fiscal y reforzar las reservas del Banco Central, en un contexto de pagos de deuda y alta inflación (proyectada en 30% para 2025). Sin embargo, el sector agropecuario, clave para la balanza comercial con exportaciones de trigo y cebada por USD 4.000 millones anuales, expresó fuerte rechazo.
Reacciones del sector agropecuario
Las entidades rurales manifestaron su descontento. Confederaciones Rurales Argentinas (CRA) expresó “preocupación” por el impacto negativo de las retenciones, solicitando una revisión urgente de la política tributaria. Coninagro calificó la medida como generadora de “desigualdad” y advirtió sobre la falta de “certezas y reglas claras” para planificar la producción, especialmente para el maíz, cuya cosecha está inconclusa en un 45%. Ambas entidades reconocieron avances económicos, pero destacaron que las retenciones limitan la inversión y rentabilidad.
Analistas, como la Fundación Mediterránea, estimaron que la rebaja temporal de retenciones (enero-junio) aumentó la rentabilidad neta de los productores en un 12% en zona núcleo (USD 52/ha) y un 20% en zona extrapampeana (USD 41/ha). Sin embargo, la suba de alícuotas podría frenar la comercialización de soja y maíz en los próximos meses, afectando la liquidez del sector y los ciclos de siembra 2025/26.
