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Trump arriesga su presidencia con los ataques a Irán: represalias y guerra prolongada en el horizonte

El presidente Donald Trump ha dado un paso audaz al autorizar ataques aéreos contra tres instalaciones nucleares iraníes (Fordow, Natanz e Isfahan) el 21 de junio de 2025, sumando a Estados Unidos al conflicto entre Israel e Irán. Este movimiento, calificado como “éxito militar espectacular” por Trump, rompe con su narrativa de campaña de evitar nuevas guerras en Medio Oriente, un pilar de su movimiento MAGA. Según analistas, esta decisión pone en juego su presidencia, enfrentándolo a dos grandes riesgos: una represalia iraní y un conflicto prolongado que podría desestabilizar la región y su liderazgo.

Reacción iraní y posibles represalias

Irán condenó los ataques como una violación del derecho internacional, con su canciller Abbas Araghchi declarando que “la diplomacia no es una opción” y reservándose el derecho a responder. El presidente Masud Pezeshkian advirtió sobre una “respuesta devastadora” si los ataques persisten, mientras el Parlamento iraní propuso cerrar el Estrecho de Ormuz, por donde transita el 30% del petróleo mundial. Esta acción podría disparar el precio del crudo a niveles récord, afectando la economía global.

A pesar de los bombardeos israelíes y estadounidenses, que debilitaron el arsenal iraní, Teherán aún conserva capacidad de retaliación. Entre las opciones están:

  • Ataques a bases estadounidenses: Con 40.000 soldados en la región, incluyendo la 5ª Flota en Bahréin y bases en Kuwait, Qatar y Emiratos Árabes Unidos, Irán podría atacar objetivos militares.
  • Uso de proxies: Grupos como los hutíes en Yemen, responsables de un ataque a yacimientos sauditas en 2019, podrían ser utilizados para hostigar intereses estadounidenses e israelíes.
  • Ciberataques o sabotaje: Irán ha demostrado capacidad para atacar infraestructura crítica más allá de sus fronteras.

A largo plazo, Irán podría retirarse del Tratado de No Proliferación Nuclear, como Corea del Norte, y desarrollar un programa nuclear sin supervisión, intensificando la amenaza regional.

Riesgos internos para Trump

El ataque ha generado divisiones dentro del propio movimiento MAGA. Mientras senadores republicanos como Lindsey Graham y Ted Cruz respaldaron la acción, figuras como el congresista Thomas Massie y la representante Marjorie Taylor Greene la calificaron de “inconstitucional” y contraria a las promesas de Trump de evitar guerras extranjeras. La oposición demócrata, liderada por Hakeem Jeffries y Jim Himes, también criticó la falta de autorización del Congreso, advirtiendo sobre el riesgo de una “guerra desastrosa”.

El Washington Post señala que el éxito de Trump dependerá de la respuesta iraní: si Irán queda debilitado y no logra contraatacar, Trump podría proyectar fuerza frente a rivales globales como China y Rusia. Sin embargo, una retaliación significativa podría arrastrar a EE.UU. a un conflicto prolongado, alienando a su base y afectando su reelección en 2028.

Consecuencias regionales y globales

La escalada ha generado alarma internacional. El secretario general de la ONU, António Guterres, calificó los ataques como una “escalada peligrosa” que amenaza la paz global. Rusia, aliada de Irán, condenó la intervención, y Vladimir Putin planea reunirse con el canciller iraní. Los hutíes de Yemen prometieron responder, lo que podría complicar la navegación en el Mar Rojo.

El analista Erick Fajardo, citado por TN, sostiene que Trump no tuvo otra opción frente a la amenaza nuclear iraní, latente desde la crisis de 1979. Sin embargo, Rosemary Kelanic de Defense Priorities advierte que un conflicto prolongado podría hundir a EE.UU. en una guerra de cambio de régimen, similar a Irak, con costos humanos y económicos devastadores.

Perspectiva económica

El cierre del Estrecho de Ormuz, aunque improbable debido al impacto en las propias exportaciones iraníes, podría disparar los precios del petróleo, afectando la economía global y la inflación en EE.UU., un factor crítico para la popularidad de Trump. La incertidumbre ya ha generado tensiones en los mercados, con temores de interrupciones en el suministro de crudo desde Arabia Saudita y otros productores del Golfo.

Conclusión

Trump ha colocado a EE.UU. en el centro de un conflicto de alto riesgo, desafiando su propia retórica pacifista. Si Irán no logra responder con fuerza, podría consolidar su imagen como líder decisivo. Pero una retaliación efectiva o una guerra prolongada podrían erosionar su apoyo político y desestabilizar la región, con consecuencias impredecibles para su presidencia y el orden global.

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