A dos meses de las elecciones provinciales, un nuevo estudio de Ágora Consultores revela una señal inequívoca del desgaste del oficialismo: el 58% de los correntinos quiere un cambio, mientras que solo el 24% votaría al candidato del gobernador Gustavo Valdés, en una muestra clara del hartazgo social tras más de dos décadas de radicalismo en el poder.
La encuesta, que midió el pulso electoral de cara al 31 de agosto, también muestra el crecimiento del intendente de Paso de los Libres, Martín “Tincho” Ascúa, quien lidera la intención de voto con 22% y se consolida como el principal opositor con chances reales de disputar una segunda vuelta. Juan Pablo Valdés, hermano del gobernador y potencial delfín oficialista, apenas lo sigue con 21%, en una carrera que pone en evidencia la fragilidad del aparato radical.
El mismo informe revela que la imagen del gobernador Gustavo Valdés muestra un deterioro constante, con una aprobación que cae a 53% y una percepción de gestión negativa en temas clave como salud, educación e infraestructura, sobre todo en el interior provincial, donde la falta de obras reales y el abandono de comunidades marginadas genera una creciente bronca social.
La desaparición de Loan Danilo Peña, un niño de 5 años que lleva más de un año sin ser hallado, es uno de los puntos más sensibles de este deterioro. La incapacidad del Estado provincial para dar respuestas, sumado al silencio oficial, alimenta una percepción de impunidad, negligencia y falta total de empatía desde el Ejecutivo.
Además, el rechazo a la continuidad del ciclo radical también se manifiesta en la falta de competitividad de figuras como Ricardo Colombi, quien no logra despegar, y de Lisandro Almirón, el libertario que no consigue capitalizar el respaldo nacional del presidente Milei.
Con un electorado harto del “relato de progreso” que no se ve en los hospitales, escuelas ni rutas, el aparato de Valdés se enfrenta a su mayor desafío en años: convencer a una sociedad que ya decidió que el ciclo está agotado.
