El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, anunció el 11 de junio de 2025 en Truth Social un acuerdo comercial con China, sujeto a la aprobación final suya y del presidente chino, Xi Jinping. El pacto incluye el suministro anticipado de imanes y tierras raras por parte de Pekín, la admisión de estudiantes chinos en universidades estadounidenses y una estructura arancelaria que establece un 55% para EE. UU. frente a un 10% para China. Trump calificó la relación bilateral como “excelente”, tras negociaciones en Londres que consolidaron un marco para reducir tensiones comerciales.
Detalles del acuerdo
El anuncio sigue a dos días de conversaciones en Londres, donde delegaciones lideradas por el secretario de Comercio estadounidense, Howard Lutnick, y el viceministro chino de Comercio, Li Chenggang, acordaron un “marco general” para desescalar la guerra comercial iniciada en abril de 2025. Los puntos clave del pacto, según Trump, son:
- Tierras raras e imanes: China se compromete a suministrar por adelantado estos materiales, esenciales para semiconductores, vehículos eléctricos y defensa. EE. UU. había acusado a Pekín de retrasar licencias de exportación, afectando cadenas de suministro globales.
- Estudiantes chinos: EE. UU. permitirá el acceso de estudiantes chinos a sus universidades, un tema prioritario para China tras restricciones de visados impuestas por Washington en mayo. Trump destacó que siempre ha apoyado esta medida.
- Aranceles: EE. UU. aplicará un 55% a importaciones chinas (10% base, 20% por fentanilo y 25% heredados), mientras China mantendrá un 10%. Esta asimetría, presentada como victoria por Trump, busca reducir el déficit comercial estadounidense, que cayó un 55,5% a $61.600 millones en abril.
El acuerdo, aún sin detalles de implementación o plazos, debe ser ratificado por Trump y Xi. Li Chenggang expresó optimismo, señalando que las negociaciones “profesionales y francas” fortalecerán la confianza mutua.
Contexto de las negociaciones
La guerra comercial, intensificada desde febrero de 2025 con aranceles estadounidenses del 10% (escalando al 145%) y chinos del 125%, paralizó el comercio bilateral. En mayo, un acuerdo en Ginebra redujo temporalmente los gravámenes al 30% y 10%, respectivamente, con un plazo de 90 días para negociar un pacto definitivo, que vence el 10 de agosto. Las tensiones incluyeron restricciones chinas a tierras raras y acusaciones mutuas de incumplir compromisos, como límites estadounidenses a semiconductores y software para Huawei.
La conversación telefónica entre Trump y Xi el 5 de junio, calificada de “muy positiva”, allanó el camino para las charlas en Londres. Xi invitó a Trump a visitar China, gesto que el estadounidense agradeció, según Pekín. Sin embargo, analistas advierten que la tregua es frágil: el Banco Mundial recortó su pronóstico de crecimiento global 2025 por la incertidumbre comercial, y los mercados reaccionaron tímidamente, con el MSCI Asia-Pacífico subiendo solo un 0,6%.
Impacto y perspectivas
El acuerdo busca estabilizar el comercio bilateral, afectado por una caída del 12,7% en las exportaciones chinas a EE. UU. en mayo. Para EE. UU., asegura insumos críticos y refuerza la narrativa de Trump de proteger la industria local. Para China, garantiza acceso educativo y alivia presión arancelaria, aunque mantiene su ventaja en tierras raras, controlando el 61% de la producción y el 92% del refinamiento global.
Críticas persisten: Scott Kennedy, del Centro de Estudios Estratégicos e Internacionales, señaló que los aranceles iniciales de Trump perjudicaron más a empresas estadounidenses, forzando una desescalada. En China, la retórica oficial insiste en el “respeto mutuo” y el cumplimiento de compromisos, sin ceder en temas estructurales como subsidios estatales.
Si no se ratifica antes del 10 de agosto, los aranceles podrían volver a niveles máximos, reavivando tensiones. Mientras, una corte de apelaciones en EE. UU. mantiene vivos los aranceles de Trump, pendiente de un fallo sobre su legalidad.
