Karina Milei eligió al senador radical como su candidato en Corrientes, pero el gobernador insiste con imponer al intendente de Ituzaingó, Juan Pablo Valdés
El armado electoral en Corrientes sumó un nuevo capítulo de tensión. Mientras Karina Milei ya definió que su candidato a gobernador será Eduardo “Peteco” Vischi, desde el oficialismo provincial Gustavo Valdés complica el acuerdo al insistir con una candidatura familiar: la de su hermano, Juan Pablo Valdés, actual intendente de Ituzaingó.
El gesto de La Libertad Avanza no pasó desapercibido. En plena negociación por una posible alianza con el espacio de Vamos Corrientes, la hermana del presidente bajó una línea clara: Peteco Vischi es la figura elegida para encabezar la fórmula en las elecciones del próximo 31 de agosto. El senador radical es visto como un dirigente moderado, con llegada transversal y capacidad de tender puentes entre sectores.
Sin embargo, la ambición personal del gobernador Valdés estaría trabando todo. Lejos de ceder, pretende imponer a su hermano como candidato a gobernador, en una jugada que genera rechazo incluso dentro del radicalismo y ya habría provocado un quiebre en el diálogo entre ambas fuerzas.
Valdés prioriza a su familia antes que la gobernabilidad
Aunque públicamente se mantiene en silencio, en el entorno libertario aseguran que el enojo de Valdés es evidente. La posibilidad de que otro radical —y no su entorno más íntimo— conduzca la transición post-Valdés no entra en sus planes. Pero mientras el gobernador prioriza su apellido, el escenario político provincial se recalienta, y la oportunidad de construir un frente competitivo anti-peronista empieza a diluirse.
Karina Milei, por su parte, ya dio por caída la negociación en los términos actuales, aunque no descarta sumar a sectores del radicalismo por fuera del esquema valdesista. La candidatura de Vischi sigue firme, ahora con chances de encabezar una lista puramente libertaria.
El reloj electoral ya corre y la interna de Juntos por el Cambio en Corrientes está más tensa que nunca. Lo que parecía una fórmula poderosa, se empantana por la ambición de un gobernador que no quiere soltar el control ni siquiera a su propio espacio.
