El gobernador habría incorporado un Gulfstream G650, uno de los aviones ejecutivos más caros del mundo, mientras miles de correntinos enfrentan hospitales colapsados, escuelas sin infraestructura y salarios estatales por debajo de la línea de pobreza.
En una provincia donde la pobreza alcanza a casi la mitad de la población y donde sobran denuncias por precarización laboral, falta de inversión en salud, inseguridad y abandono estructural, el gobernador Gustavo Valdés parece vivir en otro mundo. Según fuentes vinculadas a la administración provincial, Valdés habría adquirido un Gulfstream G650, un avión ejecutivo valuado en más de 65 millones de dólares, considerado uno de los más lujosos del planeta.
La noticia, que aún no fue desmentida oficialmente, generó indignación en redes sociales y sectores opositores, que ya hablan de “un nuevo símbolo del divorcio total entre el poder político y la realidad de los correntinos”.
Lujo en el aire, miseria en tierra
El Gulfstream G650 no es un avión cualquiera: alcanza una velocidad cercana a la del sonido, cuenta con wifi satelital, cabina con camas, comedor ejecutivo y autonomía para cruzar el océano sin escalas. Un lujo reservado para multimillonarios, jeques o presidentes de países petroleros. Pero ahora, también para Valdés.
¿Con qué necesidad? ¿Con qué justificación? Nadie lo sabe. Desde Casa de Gobierno, el silencio es absoluto. La licitación, si existió, no fue pública. ¿Se usaron fondos del tesoro provincial? ¿Fue una “donación”? ¿Lo pagó alguna empresa amiga? La falta de transparencia es escandalosa.
Internas que vuelan alto
En plena disputa interna dentro del oficialismo de Vamos Corrientes, este gesto alimenta el enojo incluso dentro de la propia coalición. Hay intendentes que no reciben fondos, hospitales que no tienen insumos, comedores escolares que funcionan con raciones mínimas… pero el gobernador se mueve con el avión más caro del mercado.
Algunos ya ven en este episodio la versión local del “helicóptero de Menem”, solo que con menos carisma y más soberbia.
