Cristina Fernández de Kirchner confirmó que será candidata a diputada provincial por la Tercera Sección Electoral de Buenos Aires, un bastión histórico del peronismo, en las elecciones desdobladas del 7 de septiembre. En una entrevista con C5N, la expresidenta y líder del Partido Justicialista (PJ) justificó su decisión como un acto de “sentido común” para fortalecer al peronismo frente a Javier Milei, a quien calificó como un “marginal” que encabeza un gobierno “cruel y esotérico”. Su candidatura busca nacionalizar la campaña provincial, enfrentando el modelo kirchnerista al libertario en un contexto de alta polarización, mientras obliga a La Libertad Avanza (LLA) a consolidar su ventaja en la Primera Sección y otras zonas clave para controlar la Legislatura bonaerense.
La Tercera Sección, que incluye municipios populosos como La Matanza, Lomas de Zamora, Quilmes, y Avellaneda, concentra cerca de 5 millones de votantes, casi el 40% del padrón provincial. Es un territorio donde el kirchnerismo, impulsado por La Cámpora y aliados como Mayra Mendoza y Gastón Granados, mantiene una fuerte estructura. Sin embargo, la relación con intendentes cercanos al gobernador Axel Kicillof, como Jorge Ferraresi, genera dudas: ¿apostarán por la unidad detrás de Cristina o priorizarán sus distritos en medio de la interna peronista? La decisión de Kicillof de desdoblar las elecciones provinciales de las nacionales del 27 de octubre, contra el deseo de Cristina de alinearlas, agudizó las tensiones. Fuentes kirchneristas calificaron el desdoblamiento como “suicida”, mientras Kicillof defiende que evita el “caos” electoral y preserva la autonomía provincial.
Por su parte, Milei y LLA ven en la candidatura de Cristina una oportunidad para consolidarse como la principal alternativa al peronismo. En mayo, el candidato libertario Manuel Adorni, vocero presidencial, ganó las elecciones legislativas en la Ciudad de Buenos Aires con el 30,1% de los votos, superando al peronismo y al PRO, lo que refuerza la estrategia de polarizar contra el kirchnerismo. En la Provincia, LLA apuesta a la Primera Sección (San Isidro, Morón, Merlo, entre otros), más diversa y con distritos de clase media que históricamente apoyaron al PRO, para contrarrestar el peso de Cristina. Encuestas recientes, como la de Circuitos, muestran a Unión por la Patria (33,8%) apenas por encima de LLA (28%), pero una alianza con el PRO podría darle ventaja a los libertarios (38,5% vs. 34,7%). El oficialismo destaca la baja inflación y el ajuste fiscal como logros, mientras Cristina critica los recortes en sectores como el Hospital Garrahan y la “represión salarial”.
La polarización Cristina-Milei eclipsa a otros actores. El PRO, debilitado tras su tercer puesto en la Ciudad (15,9%), lucha por no quedar relegado, mientras figuras como Sergio Massa, mencionado como posible candidato en la Primera Sección, aún no confirman su rol. La “Ficha Limpia”, un proyecto legislativo que impediría candidaturas de condenados como Cristina, suma incertidumbre, aunque su aprobación en el Senado bonaerense es improbable por la mayoría peronista. Con 10 millones de votantes entre la Primera y Tercera Sección, la batalla definirá el control de la Provincia y el rumbo hacia las nacionales de octubre, donde Milei busca ampliar su minoría en el Congreso para profundizar su agenda de reformas.
