A tres meses de las elecciones legislativas en la provincia de Buenos Aires, el peronismo se encuentra al borde de una ruptura. Cristina Kirchner, Axel Kicillof, Máximo Kirchner y Sergio Massa operan por carriles separados, sin lograr acercar posiciones para conformar una lista de unidad en el Partido Justicialista (PJ). La expresidenta, presidenta del PJ nacional, concentra su estrategia en el interior del país, con un acto clave en Paso de los Libres, Corrientes, para respaldar la candidatura a gobernador de Martín “Tincho” Ascúa y fortalecer su liderazgo federal. Mientras tanto, Kicillof busca consolidar su propio espacio, el Movimiento Derecho al Futuro (MDF), con el que mostró músculo político en La Plata, rodeado de intendentes, gremios y movimientos sociales, pero sin la presencia de figuras de La Cámpora. Máximo Kirchner, titular del PJ bonaerense, recorre el conurbano movilizando a la militancia camporista, mientras Sergio Massa, desde el Frente Renovador, presiona por la unidad pero amenaza con presentar listas propias si no hay acuerdo.
La interna se agudizó tras el desdoblamiento electoral decretado por Kicillof, una decisión que Cristina aceptó al suspender las PASO y modificar el cronograma, pero que generó críticas desde La Cámpora por considerarla unilateral. En el kirchnerismo duro destacan que Cristina cedió herramientas legislativas al gobernador, pero en La Plata acusan al cristinismo de usar la posible candidatura de la expresidenta a diputada provincial por la tercera sección electoral como una carta de presión para condicionar las listas. Massa, por su parte, evalúa impulsar a Juan Andreotti, intendente de San Fernando, para encabezar la primera sección, aunque algunos sectores lo promueven como candidato directo. La falta de diálogo es evidente: Cristina y Kicillof no se hablan desde hace meses, y las diferencias entre el gobernador y Máximo son aún más marcadas, especialmente por la influencia de La Cámpora en la Legislatura y los municipios.
En Corrientes, Cristina apuesta a recuperar terreno frente a un oficialismo liderado por Gustavo Valdés (UCR), que podría aliarse con La Libertad Avanza, complicando las chances del PJ. En Buenos Aires, el kicillofismo explora un sello propio para competir fuera del PJ si la unidad fracasa, mientras la tercera sección electoral, bastión peronista, se perfila como un campo de batalla clave. Analistas advierten que la división beneficia a LLA, que negocia con el PRO para enfrentar al peronismo en la provincia. Con el cierre de listas previsto para julio, el PJ enfrenta el desafío de evitar una fragmentación que podría debilitarlo frente al avance de Milei.
