Titulares

Abandono total: ladrilleros del Toropí, sin agua, sin luz y sin compradores

Productores ladrilleros de Bella Vista denuncian estar completamente olvidados por el gobierno provincial. “No tenemos agua, no tenemos energía, tenemos ladrillos y no hay a quién venderle porque la provincia no construye viviendas”, relatan con impotencia desde la zona del Toropí.

El reclamo pone en evidencia la cruda realidad de uno de los sectores más tradicionales y sacrificados de la economía local. Sin acceso a servicios básicos y sin políticas activas que incentiven la obra pública, los trabajadores ven cómo su esfuerzo diario queda paralizado por una gestión que no da respuestas.

Mientras el gobernador Gustavo Valdés inaugura cordones cuneta con actos pomposos en la capital, decenas de familias productoras en el interior provincial sobreviven en condiciones infrahumanas y con una producción que se acumula sin destino.

“No es que no queremos trabajar, trabajamos todos los días. Pero no hay luz para las máquinas, no hay agua para el barro, y no hay ventas porque no se construyen casas”, afirman desde el sector. La parálisis del Instituto de Vivienda y la falta de planes habitacionales golpean directo en su fuente de ingreso.

El modelo de «equilibrio fiscal» del oficialismo se traduce en pobreza estructural para quienes dependen de la producción real. Sin viviendas, sin infraestructura y sin consumo, los ladrilleros del Toropí son hoy el símbolo más crudo de una provincia que mira para otro lado.

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