El gobernador de Corrientes se mostró con la hermana del Presidente en la Casa Rosada, en medio de negociaciones políticas con La Libertad Avanza. ¿Oportunismo o realineamiento ideológico?
El gobernador de Corrientes, Gustavo Valdés, mantuvo un encuentro reservado con Karina Milei y Eduardo «Lule» Menem en Casa Rosada, según trascendió a través de una fotografía que circuló en redes sociales. Aunque no hubo parte oficial del encuentro, la imagen deja ver el acercamiento explícito entre sectores del radicalismo y La Libertad Avanza (LLA), en el marco del reordenamiento político que se cocina de cara a las próximas elecciones locales.
La reunión, que algunos vinculan directamente con el armado de listas en Corrientes, dejó un sabor amargo dentro del radicalismo tradicional. No solo por lo que representa la figura de Karina Milei —autodefinida “El Jefe”— sino por los antecedentes: Javier Milei ha descalificado en múltiples oportunidades al radicalismo, tildándolo de «cáncer» de la política argentina.
Pese a esos antecedentes, Valdés parece minimizar el pasado reciente. Días atrás, ante la consulta sobre un posible acuerdo con LLA, declaró que «estamos en conversaciones con Buenos Aires. De hecho, hemos apoyado la Ley Bases. Si ellos quieren trabajar por Corrientes y nos quieren dar una mano, bienvenidos».
La tibieza de esa respuesta no pasó desapercibida. Consultado sobre los insultos de Milei al radicalismo, el mandatario los relativizó como «dichos con frescura», en una frase que muchos en su espacio consideran preocupante y hasta humillante.
¿A qué juega el radicalismo correntino?
El senador provincial y referente radical, Sergio Flintas, tampoco cerró la puerta: “No descartamos una unidad con LLA para ampliar el barco de Vamos Corrientes”, dijo en Radio Dos. Y agregó una frase reveladora: “La relación política con La Libertad Avanza no se resuelve en Corrientes”, lo que podría interpretarse como una orden que viene de más arriba o un guiño a la cúpula nacional.
La ambigüedad del radicalismo en Corrientes frente a Milei genera incomodidad en muchos sectores de Juntos por el Cambio que aún intentan sostener una identidad diferenciada del oficialismo libertario. El coqueteo con Karina Milei y su mesa chica es, para algunos, una señal clara de alineamiento funcional, más cercano al oportunismo que a una estrategia de construcción.
