Titulares

Frustración en el Gobierno tras la renuncia de García Mansilla a la Corte Suprema

La renuncia de Manuel García Mansilla a la Corte Suprema, luego del rechazo de su pliego en el Senado, generó malestar en la Casa Rosada. El oficialismo confiaba en que se mantendría en el cargo al menos hasta diciembre, tras haber sido designado por decreto. Pero el magistrado decidió apartarse por iniciativa propia, en defensa de su nombre y trayectoria.

Desde el entorno presidencial aseguran que no insistirán con nuevos pliegos hasta después de las elecciones legislativas. El diagnóstico es claro: con la actual composición del Senado no hay chances de lograr avales, y apuestan a ganar volumen político en diciembre para retomar la ofensiva.

En ese eventual nuevo escenario, Javier Milei volvería a impulsar el nombre de García Mansilla, y también evalúa postular a Ricardo Manuel Rojas, un exsecretario de la Corte y actual juez del Tribunal Oral en lo Criminal N° 18. Rojas, cercano al oficialismo, ya había sido tentado a ocupar la Procuración del Tesoro, pero rechazó la propuesta. Su discípulo, Santiago Castro Videla, fue quien finalmente asumió ese rol.

En la Casa Rosada acusan a la dirigencia política de “bloquearlos sistemáticamente” y aseguran que ya no buscarán consensos con sectores opositores. La decisión de postular a Ariel Lijo, más cercano a la política tradicional, tampoco prosperó en el Senado. “Fue un gran gesto mandar a Lijo y no tuvo sentido”, reconocen con bronca cerca del Presidente.

Una posibilidad que circula entre sectores más dialoguistas del Gobierno es abrir la discusión sobre una posible ampliación del número de miembros de la Corte, como parte de una negociación con la oposición. Sin embargo, es un proyecto a más largo plazo y no se evaluará hasta después de las elecciones.

El Ejecutivo asegura que se enteró de la renuncia de Mansilla cuando ya estaba presentada. Aunque algunos funcionarios expresaron su deseo de que permaneciera, puertas adentro admiten que era una salida previsible. “Hicimos lo que teníamos que hacer, pero esto podía pasar”, reconocen.

El domingo, el Gobierno había presentado un Per Saltum ante la Corte para intentar revertir el fallo de Alejo Ramos Padilla que le prohibía al juez firmar sentencias o intervenir en decisiones administrativas. Fue una muestra de respaldo de la Casa Rosada a Mansilla, pero la respuesta fue su renuncia, presentada directamente al Presidente Javier Milei.

Esta semana el Senado volverá al centro de la escena con otro proyecto polémico: el oficialismo podría avanzar con la ley de Ficha Limpia, que busca impedir candidaturas de condenados por corrupción, y que impacta directamente en la figura de Cristina Fernández de Kirchner. La sesión podría convocarse para este jueves, si consiguen las 37 voluntades necesarias.

En Balcarce 50 especulan con una ruptura en el bloque peronista, dividido en tres interbloques: Unidad Ciudadana (Juliana Di Tullio), Frente Nacional y Popular (José Mayans) y Convicción Federal, donde confluyen senadores de San Luis, Jujuy, Catamarca y La Rioja. El Gobierno apuesta a captar votos de ese último grupo, aprovechando las internas dentro del peronismo.

Por ahora, sin embargo, los números siguen sin cerrar.

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